Recordando a Hugo Toro Echeverri

1 de abril de 20150 COMENTARIOS AQUÍ

Bien sé, Hugo, que mi pluma es apenas un pálido medio por el cual trato de dejar correr ese torrente de quejas, lamentos y recuerdos, que contristan el alma de tu pueblo desde que te fuiste.

Pero bien sabes, Hugo, que con mis palabras sencillas van envueltas: toda la gratitud de tus gentes, toda la sencilla emoción de tus campesinos y el más sincero tributo de admiración y cariño que esta tierra pueda ofrecerte.

Tu vida, tu nombre y tu pluma obraron el prodigio de la multiplicación porque permaneces vivo en el corazón de cada sevillano.

No importa que tus pies ya no tengan el poder físico de pisar con orgullo los caminos y praderas de tu amada tierra (sí,... tu tierra, porque todo te pudieron quitar menos el derecho a ella) llevando en todas direcciones el ritmo suave y lento de un bolero o la ingenua alegría de un bambuco en la fiesta de alpargatas y muleras.

No importa, porque nos queda el recuerdo de tus pasos que seguirán resonando jubilosamente a través de la historia y del espacio, pregonando tu nombre a las generaciones venideras.

No importa que tu mano ya no pueda cerrarse para empuñar la péñola hidalga que, con tanta donosura y pureza de lenguaje, esgrimiste para cantar los ingenuos amores de tus hermanos del campo.

No importa, porque ella flotará eternamente en todas las ventanas donde haya enredaderas, rosales y jazmineros; en todos los ranchos donde haya morenas con ojos de fuego, que furtivamente miren al mozo más garrido de la corte; y, en todas las toldas donde haya arrieros, que cansadamente recuesten sus cabezas sobre las enjalmas y los aparejos.

No importa que tu lira ya no cante la belleza angelical de nuestras reinas.

No importa, porque ella seguirá viviendo en conjunción eterna con el fulgor radiante de sus ojos, con la clásica esbeltez de sus siluetas y con la primaveral fragancia de sus bocas.

No importa que a tu violín le hayan quitado la dulce delicadeza de tus dedos, para que no entone más sus serenatas a las muchachas pueblerinas en las noches de amor y de estrellas.

No importa, porque él seguirá viviendo en los conciertos montañeros de las aves, en el canto misterioso dé las fuentes y en la canción del viento entre las ramas.

No importa que tu voz magnífica ya no cante en la coronación triunfal de nuestras reinas, en el acto de jubilación de nuestras viejas maestras o en la humilde velada de la escuela. No importa que tu voz callada ya no pueda vapulear con su franqueza a aquellos hombres malos sin conciencia, que desesperados por su pequeñez, matan, creyendo así opacar la grandeza ajena.

No importa.... Tu palabra tiene más poder ahora que nunca y estará en todas partes; en donde la justicia no impere, pidiendo su imperio; en donde hay poesía, cantando a la belleza; y, en donde haya gente humilde, gritando con voz viva las quejas de Juan Pueblo.
Plutarco

Tomado del Anuario Santanderino. Fundador-Director: Weimar Muñoz Ceballos. Agosto 1958.
Foto de Hugo Toro Echeverri. Tomada por Arthur Weimberg
Investigación: Comunidad El Búho
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