Reflexión Dominical | 28 de agosto de 2016

26 de agosto de 20160 COMENTARIOS AQUÍ

 (Lucas 14, 1.7-14)
La humildad es la virtud que mantiene unidas todas las demás; sin ésta, todo se desbarata. No se puede ser humilde cuando se hacen las cosas esperando gratificaciones humanas o reconocimientos; la caridad no hace escándalo. El Evangelio es claro para indicarnos que todos somos iguales y que todos debemos mirarnos y estimarnos con especial sencillez y humidad; nadie está por encima de los demás; si hemos recibido algún cargo de importancia es porque se tienen cualidades ―recibidas de Dios― para servir a los demás con mayor generosidad y alegría. Mucho más, cuando hay triunfos humanos, más debe humilde debe ser la persona, más sencilla, más discreta y prudente.

El mundo es muy amigo de hacer notar que se hace tal o cual servicio, obra de caridad o favor; esto es lo más contrario al Evangelio. La verdadera alegría del servicio está en hacerlo sin esperar recompensas. ¡Qué dolor! ver que nuestro mundo se volvió servidor del billete y todo se mide con este criterio; hay una afán de recibir siempre paga por algo… nada más vacío que esto.

No olvidemos que la humildad es la reina de las virtudes morales. Decía el san Juan María Vianney que “la humildad es en las virtudes lo que la cadena en las camándulas; quiten la cadena, y todos los granos caen; quiten la humildad, y todas las virtudes desaparecen”.

Practicar la humildad y la discreción son fundamentales en la fe cristiana; nosotros somos cristianos y debemos dar ejemplo en ello.
                  

P. Rodrigo Gallego Trujillo

Rector del Seminario Mayor de Buga
Comparta esta nota :
Todos los derechos reservados
Alirio Acevedo Sánchez
 
Con el apoyo de : Alirio Acevedo Sánchez | Amparo López Otálvaro | Juan David Acevedo Jímenez
Copyright © 2015. Sevilla Valle del Cauca - | Webmaster Alirio Acevedo Sánchez | Todos los Derechos Reservados.
Creado por Creating Website Publicado por Mas Template
Con la tecnología Blogger