Reflexión Dominical| 16 de octubre de 2016

13 de octubre de 20160 COMENTARIOS AQUÍ

(Lucas 18, 1-8)

Vuelve el Señor a invitarnos a pensar en la constancia y calidad de nuestra oración. Debemos convencernos plenamente que la oración tiene un poder ilimitado. Si orar es hablar con Aquél que sabemos nos ama, entonces, debería ser siempre frecuente, pues, así como frecuentamos las personas que amamos o practicamos aquello que más nos gusta, cuánto más nos debería preocupar por estar hablando siempre con el Señor.

Pero, tantas veces el problema de la oración no reside en la falta de fe, sino en la falta de constancia en la oración, de perseverancia, de lucha diaria. Si supiéramos dedicar más tiempo a la oración, veríamos obras mayores en nuestras vidas. Es clara la enseñanza de Jesús en el Evangelio de este domingo: orar sin cansarse, orar siempre, orar con insistencia.

También es bueno pensar qué le decimos al Señor en la oración; ¿será que sólo pedimos cosas? Es cierto que debemos pedir y clamar, pero, la oración fundamental debe ser para pedirle al Señor su Espíritu Santo quien ha de guiar toda nuestra vida. No sólo pidamos; demos gracias a Dios por tanto amor, tanta bondad, por todo.

No dejemos de lado la oración. ¡Nosotros debemos comer todos los días para mantenernos vivos! Debemos orar todos los días para mantenernos vivos en las cosas de Dios.

P. Rodrigo Gallego Trujillo

Rector del Seminario Mayor de Buga
Comparta esta nota :
Todos los derechos reservados
Alirio Acevedo Sánchez
 
Con el apoyo de : Alirio Acevedo Sánchez | Amparo López Otálvaro | Juan David Acevedo Jímenez
Copyright © 2015. Sevilla Valle del Cauca - | Webmaster Alirio Acevedo Sánchez | Todos los Derechos Reservados.
Creado por Creating Website Publicado por Mas Template
Con la tecnología Blogger