Institución Educativa General Santander, 85 años

13 de octubre de 20170 COMENTARIOS AQUÍ

Aspecto Histórico:
Fue Don Pedro Emilio Gil quien habló por primera vez acerca de la necesidad de un colegio de segunda enseñanza, que permitiera la formación de la creciente ola de jóvenes sevillanos.  El tema fue tratado en el año 1918 en un artículo publicado en el periódico “Eco” de Sevilla, dirigido por los señores José Luís Duque, Luís J- Echeverri  y Rodolfo Gómez Mejía.

Obsesionado con la idea respecto de la fundación de un colegio, el señor Pedro Emilio Gil, presentó en octubre de 1921 a la consideración del cabildo un proyecto de acuerdo sobre la creación de un colegio de enseñanza secundaria que de ser aprobado, empezaría a funcionar en 1922.

No obstante los esfuerzos de don Pedro Emilio Gil y algunos concejales, el proyecto fue descartado por falta de presupuesto, pues el Concejo Municipal no votó la partida de mil quinientos pesos ($1500) que se requería para cubrir los gastos de administración y la nómina de empleados para ese primer año lectivo.

Hasta el momento parecía muy remota la posibilidad de materializar la idea de fundar un colegio; sin embargo, a finales de 1924, el doctor Absalón Fernández de Soto, diputado por aquel entonces, logró que el ente departamental aprobara la creación de una escuela superior, la que se mantuvo con tal carácter desde 1924 hasta 1927, año en el que la Asamblea del Valle creó varios institutos de comercio, siendo convertido en uno de éstos la escuela superior.  Dicho instituto funcionó en el local que tradicionalmente se ha conocido como el club 3 de mayo. No fue por mucho tiempo,  dadas las actividades eminentemente agrícolas de la región Siempre se consideró que el instituto de comercio estaba descontextualizado y que no respondía a las expectativas en el campo educativo de la comunidad Sevillana.

Sólo hasta octubre de 1929 empezó a tomar forma la posibilidad de un colegio académico, según el deseo y sentir de los gestores de la idea.  En esta fecha el Instituto de comercio fue trocado en el colegio de segunda enseñanza para cuyo funcionamiento se tomó en alquiler el segundo piso de un edificio situado en la esquina de hoy carrera 52 con calle 51.   Transcurridos algunos días del año lectivo, los habitantes de Sevilla empezaron a manifestar su descontento con el colegio, ya que de ninguna manera, su cambio de razón social significó mejoramiento académico y menos, en la infraestructura del establecimiento, pues hasta las máquinas de escribir que pertenecían al instituto fueron recogidas; tampoco contaba con laboratorios de física y química y, ni señas de una biblioteca.  Ante esta realidad, se sentía el descontento de la ciudadanía y a éste se unió el presbítero Alfonso Zawadzky quien aprovechando su imprenta, la única en la región, y su condición de director del único periódico que circulaba con regularidad, amenazó con emprender una campaña a fondo con el fin de acabar, según él, con el embeleco  del colegio.
A pesar del obstinado empeño del párroco Zawadzky por terminar con el colegio, éste desistió de tal propósito gracias a las razones que expusiera don Pedro  Emilio Gil para mantener en funcionamiento la institución educativa.

En 1929 sobrevino una dura crisis económica a nivel mundial de la que no escapó Colombia  y mucho menos, departamentos y municipios como Sevilla cuya economía giraba en torno del café.  Como consecuencia de la crisis las finanzas departamentales presentaron gran menoscabo, afectándose sectores tan importantes como el de la educación.  En Sevilla esta situación se evidenció a través del retorno del colegio a Escuela Superior, pero ni siquiera esto hizo perder la fe al interior de los promotores de la idea de crear un colegio, entre los que se contaba como líder don Pedro Emilio Gil; por el contrario, asumieron con más decisión  el proyecto, hasta que por fin el 13 de octubre de 1932, el concejo expidió un acuerdo por medio del cual se creó un colegio de segunda enseñanza con sección preparatoria y que funcionaría en el local que hoy ocupa la institución Sevilla, asumiendo como Rector Fundador, el señor José Joaquín Jaramillo, oriundo de Roldanillo, pero dueño de un gran cariño y aprecio por Sevilla, a más de ser un gran conocedor de los problemas educativos.

Terminado el primer año de servicio a la comunidad, el señor Jaramillo dejó la rectoría de la que se hicieron cargo en 1933, los señores Pastor Díaz del Castillo, Jorge Moncayo Guerrero y Luís Marcial Burbano como Rector, Subdirector y docente respectivamente.

A finales del año lectivo 1932-1933, presentaron exámenes finales 29 alumnos, a la vez, el señor Pastor Díaz del Castillo hacía dejación de su cargo de rector ante lo cual José Joaquín Jaramillo, Rogerio Gómez Suárez, Pedro E. Gil y otros ciudadanos se las ingeniaron para viajar hasta Bogotá donde contactaron al señor Tulio Salcedo Dulcey quien había sido rector del liceo Celedón de Santa Marta, instituto de vieja data y gran prestigio.  No sólo fue contactado, sino que también  fue convencido por los provincianos, de aceptar el cargo de Rector.  De su administración se recuerda su paternalismo tanto con los estudiantes como con los profesores, a estos últimos les pagaban los sueldos en pequeñas dosis a lo largo del mes, según le solicitaban para sufragar los gastos extras como asistir a cine, eventos culturales y otros.
Fue el señor Salcedo Dulcey quien realizó el primer intento de proporcionar a los estudiantes la posibilidad de un internado y lo consiguió logrando su sostenimiento por un tiempo gracias al alquiler de una casa vecina.  El presupuesto se agotó y el internado desapareció.
En cierta ocasión el rector Dulcey organizó una excursión a Bugalagrande y Andalucía sin referírselo a los profesores y estudiantes, haciéndose acreedor de todo tipo de improperios por parte de los excursionistas, especialmente de los profesores Carlos Arturo Varela y Julio Cesar Suárez, quienes al pasar de largo por el río La Paila no ocultaron su inconformidad pues ya el cansancio había hecho presa de ellos y aun faltaban 20 kilómetros aproximadamente cruzando montaña y todo tipo de trochas.

También logró el señor Dulcey, el traslado del colegio del viejo caserón que hoy corresponde al local que ocupa la Institución Sevilla, a los pabellones construidos en el lote denominado Aures y que hoy ocupa la piscina y  el Imdere.  Sustituyó al señor Tulio Salcedo Dulcey, el ilustre ex presidente de la república del Ecuador doctor José María Velasco Ibarra, consolidándose así el prestigio del colegio oficial de varones, nombre con el que nació en 1932.
Inició labores en calidad de rector, el doctor Velasco Ibarra, el 18 de octubre de 1935.  Durante su administración, la que no sobrepasó un año lectivo, el colegio se constituyó en un centro de intensa actividad académica e intelectual que logró despertar los intereses de algunos avezados estudiantes como Hugo Toro Echeverri, Héctor Abad Gómez, José Cardona Hoyos y otros sobre todo, en los campos de la ciencia y la literatura.
Al terminar el año lectivo 1935- 1936, el doctor Velasco Ibarra se retira del cargo para viajar a su país natal, sucediéndolo en el cargo  el señor Jorge Moncayo Guerrero, quien permanece al frente de la dirección del colegio por espacio de 4 años, esto es, hasta 1940, año en el que el concejo municipal decide  por medio de acuerdo y aprovechando la conmemoración del primer centenario de la muerte del hombre de las leyes, General Francisco de Paula Santander, cambiar el nombre de colegio oficial de varones por el de  Colegio General Santander. El hecho histórico ocurrió, el 6 de mayo de 1940. para esta época el centro educativo ya contaba con gabinetes de física y química traídos de los EE. UU, gracias a la gestión del rector Jorge Moncayo Guerrero.

Le correspondió en esta ocasión presidir los destinos del Colegio General Santander, al señor Elías Zorrilla, hasta 1943, justo cuando se iniciaron las excavaciones y rellenos necesarios para dotar a la institución de una cancha de fútbol, obra que debió ser concluida así como otras en procura de la forma definitiva del colegio por don Pedro Emilio Gil, inmediato sucesor de Elías Zorrilla.  Era apenas un premio justo para alguien que había luchado con tesón y firmeza en pro de la educación de la juventud Sevillana.  Fueron 14 meses en los que procuró entregar todo de sí para conseguir nuevas obras para el claustro educativo y durante los cuales lo acompañó Carlos Arturo Varela en condición de prefecto de disciplina.  A raíz de su nombramiento como notario, don Pedro Emilio Gil deja la rectoría el 29 de enero de 1945, sin que esto implique su desprendimiento total de la casa santanderina, pues como el que más, estaba empecinado en mejorar o conseguir una planta física que se ajustara a las necesidades de aquel centro docente de formación que cumpliría 13 años de servicio a la comunidad.  Su interés fue tanto que siendo diputado suplente del doctor Heraclio Uribe Uribe en 1931, logró la expedición de la ordenanza 21 por medio de la cual el departamento cedió al municipio de Sevilla los dos lotes, el que corresponde a la Institución Sevilla   y el que ocupa el Imdere, con destino al desarrollo y fomento de la educación en Sevilla.
Al dejar la rectoría el señor Pedro E. Gil, le sucede en el cargo don Camilo Domínguez.  Este rector organiza y realiza una excursión al Ecuador aprovechando la presidencia del doctor José María Velasco Ibarra quien atendió al grupo como al mejor de los invitados.

Terminado el año lectivo 1945-1946 y ante el retiro de don Camilo Domínguez empieza a regentar los destinos del colegio al cual había prestado sus servicios en condición de profesor desde 1934, el señor Carlos Arturo Varela, dueño de una gran simpatía entre los alumnos y los profesores.  El señor Varela se caracterizó  por su trabajo disciplinado así como por emprender proyectos en pro de la comunidad estudiantil.  No hay que olvidar, que este señor fue el autor del actual himno al colegio.  Su mayor preocupación, siempre la constituyó el forzar el cierre del ciclo de bachillerato, pues hasta el momento, los muchachos terminaban el décimo grado y quienes contaban con recursos, viajaban a la ciudad, en la que consideraban podían hacer una carrera, y allí hacían el undécimo grado.   Generalmente, era Popayán.

Fue tanta la insistencia del señor Varela, que logró convencer a los estudiantes del décimo grado, para que hicieran su último año en el colegio; fue así como el 10 de julio de 1948 presentó a la comunidad la primera promoción de bachilleres, integrada por los siguientes jóvenes: Francisco Álvarez, Alfonso Bravo, Jorge E. Collazos, Gustavo Correa, Nelson Franco,  Florentino García, Óscar González y Omar  Quintero.

Con la primera promoción y por razones de salud, el señor Carlos Arturo Varela hace dejación de su cargo, ante lo cual lo sustituye durante el año lectivo 1948-1949, el señor Guillermo Libreros, a quien le correspondió graduar la segunda promoción de bachilleres, integrada en esta ocasión por cuatro mujeres y cinco hombres, circunstancia esta, de gran novedad, sobre todo si se tiene  en cuenta las razones que dieron origen  a la escuela profesional para mujeres, hoy Liceo Mixto Sevilla.   En esta oportunidad los bachilleres fueron:   Mercedes Abad, Lyda Aguilera, Ruby Correa, Ruth Quintero, Filiberto Ruiz, Iván Posada; José Elías Ocampo, Aldemar Gómez y José Joaquín Quintero.

Durante el período 1949-1950 el turno para regir los destinos del colegio fue para el abogado José Luís Echeverri, asiduo lector y profuso amante de las letras.  Lo sucedió en el cargo el señor Francisco de Paula Victoria, reconocido educador vallecaucano y quien además ocupó por algún tiempo el cargo de Inspector departamental de educación.  Durante los dos años, esto es 1950-1952, que ocupó la rectoría del colegio, auspició un movimiento cívico encaminado a obtener fondos con el fin de atender algunas necesidades del colegio.
Como resultado de las festividades  realizadas para tal fin, se reunió un capital de trece mil pesos  ($13.000.oo), suma esta que no representaba ni el 50% del total del costo de la obra, sin embargo, y antes de continuar con otras actividades para reunir el capital necesario, parece que la partida antes mencionada se desvió en la compra de unos viejos elementos para laboratorio de química; del dinero restante dispuso, el sucesor de don Francisco, el señor Carlos Tulio Valdés, quien solo estuvo hasta mediados de 1953.

Pocos días después de iniciado el año lectivo 1953-1954, fue encargado como Rector el señor Dionisio Rodríguez, quien ocupara hasta ese momento, la vicerrectoría.  Lo único destacable durante el corto período al frente  de la administración, fue la excursión de la  que participaron 70 alumnos, varios profesores, y algunos particulares, esta vez y de nuevo  al hermano país del Ecuador, pues por tercera ocasión, era presidente de los ecuatorianos, el Doctor José María Velasco Ibarra.  Atento como siempre con los sevillanos, en esta oportunidad les auspició un paseo a un balneario llamado Baños, el cual queda en el profundo cañón del río Pastaza, al pie del majestuoso   volcán Tungurahua, a 5.033 m y del cual se desprenden numerosas fuentes de aguas termales.

Miguel Vicente  Cedeño, otro experimentado educador vallecaucano y ex catedrático del colegio San Bartolomé, en la ciudad de Bogotá, llegó en mayo de 1954 para suceder en el cargo al señor Rodríguez.  Esta vez, el señor Cedeño  asumía en calidad de titular la rectoría del colegio.  Durante su permanencia, que fue hasta septiembre de 1957, se caracterizó por sostener  diálogos frecuentes con los estudiantes, a quienes inducía a participar activamente en centros literarios, cívicos y de cuestiones económicas y sociales.  También, durante su administración se llevó a cabo la construcción de un tramo del edificio que  da frente a la calle 56, esto fue posible gracias  al préstamo otorgado por el Banco de Bogotá, respaldado por el señor Gilberto Mora.

Como anécdota, en este período llegó al colegio un libro  en el que había que asentar la firma como símbolo de adhesión y respaldo al presidente de la República, Gustavo Rojas Pinilla.  Al parecer quienes no firmaran, serían desvinculados del establecimiento educativo.  El señor Cedeño con mucho tino le dijo al comisionado que él, ni siquiera les insinuaría a los profesores que firmaran el libro, pues respetaba la opinión política de cada uno de ellos, y que si era del caso, mejor presentaba su renuncia.  Afortunadamente el 10 de mayo sobrevino la fuga del dictador, evitándose de esta manera los efectos anunciados por el comisionado, para  los docentes que no firmaran el peculiar libro.

Terminado el año lectivo, en septiembre de 1957, le correspondió el turno de orientar a la muchachada Sevillana, a un ilustre hijo de Sevilla, y dícese ilustre en el buen sentido de la palabra, pues pocos  como él,  tan preparados, tanto  en el campo de las letras como en el de las artes; durante su paso por la rectoría colmó  el colegio de lumbre y sapiencia, lastimosamente su período no fue extenso, pero afortunadamente para los sevillanos,  quien vino a suceder a don Óscar Toro Echeverri fue don Pedro Emilio Gil, otro ilustre hijo de esta tierra y además incansable luchador en pro de la educación de los jóvenes generaciones.

Estuvo don Pedro Emilio Gil al frente de las huestes santanderinas hasta 1958; uno de los acontecimientos destacados durante este período, lo constituyó  la Segunda Conferencia del Valle del Cauca, a la cual concurrieron cincuenta y cuatro rectores de igual número de colegios del departamento, contando entre sus invitados especiales al rector del Colegio  Nacional de Cartago  y dos delegados  del Ministerio de Educación Nacional.  Desde 1964, año en que hace dejación del cargo como rector, el señor Pedro Emilio Gil, han pasado por la institución santanderina, en condición de rectores, los siguientes señores: Jorge Moncayo Guerrero hasta 1966.  José Wenceslao Díaz Restrepo, asumió el cargo en 1967 y entregó en 1968, año en que recibió, Pedro Nel Oliveros Rosas, quien le entrega a Santos María Perafán  López en febrero de 1969.

En noviembre de 1970 es rector del colegio, el señor Omar Alarcón Cortés quien permanece en el cargo hasta febrero de 1971, fecha en la que se hace cargo el señor Naín Berch Escobar, sucediendo a este último el señor  Jaime Cobo Arboleda, quien estuvo seguido  después de  entregar en septiembre de 1972, por Alfredo Ortiz Velásquez 1972-1975, en  éste período sucede el traslado del Colegio a la sede que hoy ocupa. La construcción estaba destinada a un hospital pero las autoridades educativas del momento lograron que fuera para el funcionamiento del General Santander.  Luís Eduardo Soto Montoya 1975-1976, Fabio Ramiro Cantera García 1976-1977.  Luís Carlos Guevara Álvarez, quien  se desempeñaba como coordinador de Disciplina, fue encargado desde el primero de febrero de 1977 hasta el 25 de marzo del mismo año, fecha en la que  empezó la era de Ricardo Escobar Restrepo, quien se caracterizó por instaurar una recia disciplina y por exigir a los muchachos el corte militar.  Vino a sucederlo en 1980, el señor Jorge Enrique Moreno Toro, hombre disciplinado, de excelentes modales y gestor junto con don James Vélez Uribe, de la apertura de varios Satélites. El señor,  Jorge Enrique Moreno Toro fue víctima  de la torpe violencia que afecta a nuestro país y cayó abatido por manos criminales en la ciudad de Palmira.

En febrero de 1987 llega al colegio en condición de rector el señor José Álvaro Bonilla  Idárraga, hombre sagaz, pero igualmente despreocupado ante la vida; al parecer este era  un elemento de su destino, pues su jovialidad  y espíritu candente lo apartó del espacio  circundante en trágica forma; nunca hizo caso de los decires de vigilantes,  profesores y cuantos estuvieron frente al volante de aquel, extrañamente codiciado vehículo que le enseñó cual fuera su último recorrido en la tierra.  Mientras la comunidad santanderina se reponía de tan lamentable fallecimiento, toma las riendas del colegio, entre diciembre de 1988 y marzo de 1989, el hombre que, caramba, hay que  confesarlo, sí que dejó un gran vacío entre la comunidad santanderina, como quiera que a todos llegó con su celestial don para hacer reír  a cuantos lo rodeaban; un hombre que sin haber pasado por la academia convencional, era vasto en conocimientos y sabiduría, igualmente profuso en las relaciones interpersonales; sí, a don James Vélez Uribe, se le encomendó, después  de la  muerte de Álvaro Bonilla, el destino del colegio General  Santander; respondiendo como corresponde a un hombre de sus bien conocidas virtudes.

En abril de 1989 llega al colegio en condición de rector el señor Manuel Hernández Pabón, cuya administración se caracterizó por el impulso que imprimió a los Satélites con cuya comunidad educativa sostuvo excelentes relaciones durante el tiempo en el que se desempeñó como rector; su enamoramiento hacia los colegios rurales fue secundado por don James Vélez Uribe.  En el satélite de La Cuchilla lleva a cabo junto con un  grupo de docentes un proyecto de especies menores, convirtiendo al satélite, por aquellos días en un sitio agradable  para visitar, pues los curíes, los cultivos y los peces, lo hacían un lugar digno de admirar.

El 12 de noviembre de 1994 se retira del Colegio General Santander, para ocupar el cargo de Director de Núcleo Educativo, bajo la figura administrativa de comisión;  sustituyéndolo, también por comisión, el Magister Ósmar Ocampo González, quien  años atrás  se había desempeñado como  docente del colegio, y luego  como Director del Núcleo Educativo 099, dentro del cual está incluido el mismo Colegio General Santander.

Ósmar   llega al colegio en un momento de crisis tanto interinstitucional  como en las relaciones de la institución  con la comunidad educativa  y con la sociedad sevillana en general.  Afortunadamente, su buen juicio y conocimiento acerca de la  administración y normatividad educativa permitió  sortear con éxito los momentos de crisis  dentro y fuera de la casa santanderina.

Durante su administración se  preocupó  por incrementar los niveles de lecturas relacionadas  con el quehacer académico y pedagógico, entre los docentes,  contribuyendo así con la estructuración  del estado de conciencia entre los maestros en torno de la autogestión y el auto conocimiento como puente entre las políticas de estado y el verdadero mejoramiento de la calidad  de la educación a partir de la  realidad misma de los educandos.

Igualmente se comprometió con el desarrollo de la infraestructura de las locaciones y las ayudas técnicas en procura de un desarrollo académico, pedagógico-social y cultural acorde con las exigencias  propias que impone no solamente, la modernización del estado, sino con las exigencias que demanda el hecho de encontrarnos a las puertas del siglo XXI y por ende, frente a un arrollador avance de la ciencia y la tecnología.  Es así como bajo su liderazgo  y apoyado por algunos docentes consiguió la cristalización de algunos proyectos que indudablemente ha cambiado la cara y el alma del Colegio General Santander.
Proyecto bandera fue la sala de cómputo  que por ley  21, logró la  administración del momento, siendo la más moderna en su modalidad.
El gobierno departamental aplicando la ley 715 del 21 de diciembre de 2001, sanciona la resolución 2001 del 6 de septiembre de 2002 por la cual se crea la Institución Educativa General Santander conformada por 10 sedes:
Sede Central, Hugo Toro Echeverri, San Juan Bosco, Cristóbal Colón, Armando Romero Lozano, Ricardo Nieto, José Celestino Mutis, Jaime Ossa E., Tres de Mayo y Estrella de Belén.

Desde el año 2007  es rectora de la Institución Educativa  General Santander la Licenciada Luz Eddy López Giraldo, egresada de la promoción 1980, quién ejercía el liderazgo educativo en la Institución Heraclio Uribe Uribe comúnmente llamada “La Granja.

Desde su llegada se ha caracterizado su trabajo por liderar proyectos de mejoramiento de espacios físicos, acercamiento de la comunidad a la institución y viceversa, estímulo a la creación de la red de ex alumnos, celebración anual del cumpleaños institucional,  concertación de utilización de espacios y programas  con entidades como el SENA y el CERES de la Universidad Gran Colombia y la Fundación casa de la Cultura de Sevilla.

Bajo su liderazgo se puso en marcha la adecuación  y utilización de la Sede Primaria en la Sede Central lo mismo que su proyecto bandera la reconstrucción de la sede  Armando Romero Lozano y la puesta en marcha del  Centro De Atención a la  Primera Infancia en el barrio Marco Fidel Suarez. (Único en el municipio).

Ha sido auspiciadora de movimientos de solidaridad con la institución y bajo estos parámetros ha logrado conseguir algunas ayudas educativas con el esfuerzo de la comunidad, ejemplo verificable la dotación de sillas para el Aula Máxima y consecución de equipo de amplificación.

Lideró la propuesta de  instalar una estructura de protección  alrededor de la Institución. Logró su meta y culminó la obra en el 2013 con recursos propios y aportes de la Alcaldía de Sevilla.  

Fuente | www.iegeneralsantandersevilla.edu.co
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