Reflexión Dominical, 3 de junio de 2018

2 de junio de 20180 COMENTARIOS AQUÍ


Los Santísimo Cuerpo y Sangra de Cristo
(Marcos 14, 12-16. 22-26)
La Iglesia nos proporciona durante estos días unas solemnidades bellas y profundas para contemplar el misterio de Dios: La Santísima Trinidad, Corpus Christi, Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, Sagrado Corazón de Jesús y Sagrado Corazón de María. Son momentos sublimes de nuestra fe.

Este domingo celebramos la solemnidad del Corpus Christi (el Cuerpo de Cristo); es un momento muy especial para acercarnos al Señor y pensar, muy seriamente, si creemos en la presencia real de Cristo Jesús en la Eucaristía; Ésta no un símbolo, NO… Ella es la presencia del Señor; Él mismo en su la Última Cena nos dejó el mandato de “hagan esto en memoria mía”, de tal modo, que sin la Eucaristía es muy difícil comprender la Iglesia, más aún, sin la Eucaristía la Iglesia no está completa, porque, “la Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía”. Es muy bello remontarse en el tiempo y ver cómo en la Sagrada Escritura se nos dice que los Apóstoles y primeros discípulos eran asiduos en la fracción del pan (Hechos de los Apóstoles 2, 42-43) ―Eucaristía― y desde los textos más antiguos de la tradición cristiana se nos narra cómo era la celebración de la Eucaristía en los primeros siglos (“La Didajé”, escrito que data del año 70 después de Cristo, dice: “Respecto a la acción de gracias, daréis gracias de esta manera: Primeramente, sobre el cáliz: Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David, tu siervo, la que nos diste a conocer por medio de Jesús, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos. Luego, sobre el fragmento: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos manifestaste por medio de Jesús, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos. Como este fragmento estaba disperso sobre los montes y reunido se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder por Jesucristo eternamente. Didaché 9,1-4)

Vale la pena repensar cuánto amamos la Eucaristía, más, cuánto nos hemos alejado de ella y cuánto se ha negado hoy por muchos hermanos… Volver a la Eucaristía es volver al corazón mismo del Señor quien se ha quedado como alimento para todos nosotros.

¡Danos de este Pan, Señor, que da la vida eterna!

P. Rodrigo Gallego Trujillo
Rector del Seminario Mayor “Los Doce Apóstoles” de Buga

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