Petro o un nuevo liderazgo

9 de abril de 20190 COMENTARIOS AQUÍ


Voté por Gustavo Petro en las pasadas elecciones presidenciales, tanto en primera vuelta como en la segunda vuelta. Soy admirador de su oratoria en plaza pública y asistí en el fragor de la anterior campaña a muchas manifestaciones organizadas por la Colombia Humana.

Me gusta su concepción de país, que hace parte de su eventual programa de gobierno y  comparto su negativa a perpetuar una economía basada en lo extractivo y dependiente del puro carbón y el Petróleo. Su clara postura frente al Fracking también la comparto plenamente.

Como alcalde de Bogotá, Petro realizó cosas buenas en favor de los marginados, y la virulencia y la insidia con que fue atacado por la clase tradicionalmente corrupta, la desmienten las cifras obtenidas al final de su mandato. Me indigne profundamente cuando de manera inicua quisieron destruirlo con un video de hace 15 años perversamente editado, y las letales multas que le imputan tienen un claro tufillo de querer liquidarlo del juego político, aunque paradójicamente, quienes menos quieren que lo liquiden políticamente, será el Uribismo, son ellos quienes eventualmente más lo necesitan de candidato, para ellos su presencia es vital en la arena política.

Lo anterior no es óbice para mirar las cosas desde el realismo o la       “Real Politik” que es la política de la realidad, es la política basada en intereses prácticos y acciones concretas y de la cual es difícil abstraerse: faltan tres años para el debate presidencial y en la situación actual, con Gustavo Petro, de nuevo candidato se perpetúa el Uribismo en el poder. Es difícil decir lo anterior pero es una realidad, si no cambian las circunstancias o si no se crea un nuevo liderazgo político con opción de poder distinto a Petro, la derecha con sus engaños se ancla en el poder. Los ocho millones cuatrocientos mil Colombianos que votamos por Petro, permanecemos incólumes y lo más seguro seria que volveríamos a votar por él, pero difícilmente esta cifra crecería en votos, si no se toman caminos alternos. El Uribismo estaría feliz que Gustavo Petro sea de nuevo el candidato a enfrentar. Aunque es algo que está a tres años y en ese lapso muchas cosas suceden, pero la dinámica política exige adelantarse a los hechos. De nuevo con él como candidato eventualmente ellos ganarían fácilmente, lo saben por eso se afanan en que Petro de nuevo sea el candidato a enfrentar. Todo lo anterior no me hace enemigo de Gustavo Petro, todo lo contrario: lo admiro como político que se esmera por el tema social y lo escrito es para que se tomen los correctivos y las acciones idóneas, para evitar una dictadura a perpetuidad.

La razón fundamental es que con Petro fácilmente exacerban los odios y las divisiones que tanto necesitan, cuando se aproximan las elecciones. En ese contexto empiezan a machacar el cuento de Venezuela, su pasado guerrillero, el inicuo video, su paso por la alcaldía de Bogotá, etc. Colombia electoralmente se mueve con base a emociones y no de razones. Amplios sectores de la población Colombiana, los han derechizado y con el trabajo de manipulación y alienamiento terminan amando a su opresor. Los sesgados medios, han realizado un buen trabajo por esta causa. Colombia es una plutocracia o sea el gobierno de unos pocos privilegiados, que han gobernado por más de 200 años, estos son “los mismos con las mismas”.

Estas elites gobernantes no están dispuestas a ceder un milímetro de sus privilegios, es un pacto cuyo sostén es la corrupción y nunca estarán dispuestos a soltar el poder, a una izquierda demonizada por años. Los que se han levantado en armas a través de la historia, los engatusan con el dialogo y si se pactan unos acuerdos para lograr algunas reivindicaciones sobre el injusto reparto de tierras, olímpicamente se les incumple, para luego asesinarlos sistemáticamente y vuelve a germinar la semilla que dejan sembrada, que con el tiempo se traduce en nuevos ciclos de violencia. Es el círculo vicioso de la violencia, es algo endémico.

Entonces nos encontramos con un país deliberadamente dividido y la reconciliación se ve lejos. A un endemoniado partido como el Centro Democrático, le conviene la división, en permanecer divididos, con base a engaños es la clave de su éxito electoral, lo declaro William Vélez, cuando dijo claramente, que se utilizó el miedo como arma política y “los electores fueran a votar emberracados” al plebiscito. ¿Quién más preciso para seguir en la polarizacion que Petro?. Con él se puede canalizar odios, engañar, decir mentiras y manipular. Con el injustamente plantean un inexistente apocalipsis, que nos convertiría en otra Venezuela y muchos lo creerían y se vuelve a perfeccionar “el que diga Uribe”. Si esta percepción no cambia, que esperamos que cambie, la solución no sería Gustavo Petro, si no, que tendría que aparecer un liderazgo alternativo, que con unos ideales similares se convierta en una opción de poder en las próximas elecciones presidenciales.
German Peña Córdoba
Arquitecto Univalle.

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