El extendido abuso

30 de julio de 20190 COMENTARIOS AQUÍ


Cuando nos referimos a los abusos en cualquiera de sus manifestaciones, casi siempre lo focalizamos en abusos sexuales cometidos a mujeres, hombres o niños indefensos. Estos actos que por supuesto no dudamos en condenarlos enérgicamente son muy frecuentes, pero casi nunca nos ocupamos del abuso cometido por los políticos con sus electores. En esto Colombia es campeona y prolífica en casos sumamente aberrantes.

El abusador va hasta donde el abusado se lo permite, la conducta permisiva es el componente que perpetua el abuso y hace que con cinismo se consolide en el tiempo. Con la permisidad se da patente de Corzo, para quien  se extralimita desarrolle, sus instintos abusivos y protervos y al mismo tiempo se sobrepase al ejercer la facultad concedida en la confianza. El extendido abuso cuando no encuentra una respuesta firme que lo frene, alienta y estimula al abusador a continuar abusando.  Si de usted se abusa la primera vez, la culpa es del abusador, pero si le es permitido una segunda vez, la culpa es del abusado, esto indicaría que no se tomo las precauciones  y correctivos debidos, para que el hecho no se reiterara.

Cuando es todo un país víctima del abuso, como es nuestro caso, con la politiquería y la corrupción, el ponerle fin a esto, depende exclusivamente  de nosotros como país, como sociedad. Que el abuso que comete la corruptela incrustada tradicionalmente en los entes gubernamentales, siga o paren, es nuestra responsabilidad. Si los dejamos solos, ellos no tendrán ningún inconveniente en seguir, con sus prácticas, reiterativamente seguirán por lo mismo. 

En política el abuso se manifiesta de diferentes formas, pero el más común es el abuso de confianza. Abusar de quien confiere credibilidad y deposita  una esperanza de un futuro mejor, a través de unas políticas ofrecidas y luego defraudarlo incumpliendo lo prometido, después de haber sufragado,  equivale a engañar a todo un colectivo de personas, que habían depositado la confianza en el candidato de sus preferencias. Abusar de las necesidades económicas de un elector y comprarle el voto es uno de los peores abusos. Allí se configura el más ruin de los abusos.

El llamado Partido Centro Democrático, invita a profundizar su revolución de consolidar el abuso y legitimarlo de manera descarada y cínica. Seguir insultando la inteligencia, parece que fuera su propósito y su obsesión, sus acciones rebozan la copa con sus provocaciones mal intencionadas, que parecen actos pacientemente tejidos, deliberados y dirigidos en un claro objetivo: mantenernos divididos por siempre. Desafiar a todo un país, impedir a toda costa la reconciliación masiva de todos los colombianos, porque claramente no les conviene a sus intereses, empecinarse en regresarnos a la guerra, sabotear la implementación de los acuerdos de paz, no aplicar el estatuto de la oposición con jugaditas, vender los activos de la nación etc., parece ser la consigna. Los suyos son abusos claramente antidemocráticos que deberíamos frenar con vehemencia.

Si se analizan aisladamente las acciones que obedecen posiblemente a un plan preconcebido del partido político mencionado, vemos ostensiblemente que caen en abusos sistemáticos y reiterados. Han sido abusos, tras abusos, de manera inveterada, sin ninguna consideración y respeto, hacia el pueblo Colombiano que en su inmensa mayoría desea la paz. Ellos conscientemente  sabotean la implementación de la paz, dizque porque fueron elegidos para eso.  Volver trizas los acuerdos  es la consigna, apoyándose en el insoportable “NO” del plebiscito. Ese fatídico 02 octubre 2016, donde el superfluo plebiscito les otorgo una pírrica victoria, conquistada precisamente con base en abusos y engaños  a un pueblo desinformado y que posteriormente fue reconocido por el dirigente Juan Carlos  Vélez, es la génesis que hoy impide el desarrollo e implementación de los acuerdos.

El abuso de esta corriente política se extiende a buscar impunidad personal a “Uribito, no decretar caducidad, si no, liquidación al contrato de la ruta del Sol,  para beneficiar a quienes colaboraron económicamente con la Campaña y de contera que no queden inhabilitados, para seguir contratando con el estado; además de ponernos a todos a pagar la deuda de 1,2 billones  socializando deudas ; ir al rescate de Electrocaribe e Hidroituango es una prioridad, asistir por oportunismo mediático a la marcha por los asesinatos de los líderes sociales, En fin, un sinnúmero de abusos que terminaron por cansar a la gente. El último abuso cometido por Macias –“La ultima Jugadita”-, fue un acto grotesco, que su lectura tacita nos dice que hubo muchas y esta es la última, donde claramente se  sabotea la intervención de la oposición, consagrada en el estatuto de la oposición, esta ultima Jugadita no tiene comparación. Sería ingenuo pensar, que Ernesto Macías actúa solo, tampoco actúa de manera asilada e inconsulta. Ernesto Macías no es autónomo en sus acciones, en sus decisiones, ni en sus apreciaciones, Macías es manejado y “las Jugaditas” que realizo, son actos preconcebidos que obedecen a un comportamiento doctrinario, ideológico y programático. Así las cosas los abusos continuaran y serán pan de cada día, porque no saben hacer cosa diferente. ¡¡Basta ya!!

Germán Peña Córdoba
Arquitecto -UNIVALLE.
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