¡¡Las encuestas ya eligieron!!

19 de octubre de 20190 COMENTARIOS AQUÍ


Nadie va discutir la validez de las encuestas electorales como método científico y estadístico para medir tendencias. Seria torpe e insensato. Las encuestas son una técnica de investigación social que permite conocer las opiniones y actitudes de una colectividad por medio de un cuestionario que se aplica, a un reducido grupo de sus integrantes al que se denomina “muestra”. Esta técnica se usa con frecuencia en las campañas electorales.  Esta metodología si no es aplicada con rigor científico y objetividad se convierte en un elemento perturbador de cualquier elección. Hace muchos años se decía: “El que vota elije”, luego muto para decir: “El que escruta elije”, hoy en nuestro medio, donde la actividad política es poco seria, tendríamos que decir: ¡¡el que encuesta elige!!

Las encuestas son muy útiles para ganar una elección si se las usa como lo que son: una técnica de investigación. Su fuerza radica en la cantidad y calidad de la información que proporcionan a quienes elaboran las estrategias electorales. En una época en que la democracia se ha ampliado y los países no solo se manejan de acuerdo a lo que dicen las élites económicas o intelectuales, una campaña electoral, necesita conocer lo que opinan los ciudadanos comunes acerca de los más diversos temas. La única forma de hacerlo es a través de la investigación científica y la herramienta privilegiada de ese tipo de investigación es la encuesta electoral

Las encuestas son conocidas por el escándalo que produce en las campañas la publicación de la simulación electoral, que es una pregunta del formulario que averigua cómo votarían los ciudadanos si las elecciones fueran el día en que se realiza la encuesta. Los candidatos se obsesionan por esa pregunta. Los porcentajes producen polémicas estridentes. Unos dicen que según “sus” encuestas ganan, otros que las encuestas publicadas son falsas, otros que no creen en las encuestas. Al final los que no han sido favorecidos con el sondeo dicen al unisonó: “la verdadera encuesta es el día de las elecciones”. Esta declaración es recurrente, es un lugar común, que con frecuencia utilizan los  que van perdiendo, para tranquilizar sus huestes de cara a las elecciones.

Ante todo -en condiciones normales- las encuestas no expresan las preferencias de quienes las hacen. Existen candidatos   que  agradecen porque los resultados de una encuesta que se publica les son favorables o que se enojan porque les son adversos. Ambas actitudes son erróneas. Se supone que los que las realizan son  profesionales en la materia y sus estudios reflejan simplemente lo que encuentran a través de la investigación, más allá de las simpatías o antipatías. La encuesta, si está bien hecha, no debe reflejar los sentimientos ni negativos ni positivos de los encuestadores.

El rigor, el concepto genuino y puro  de un método científico, matemático y estadístico se convierte en herramienta de manipulación y de perturbación, para direccionar tendencias de eventos electorales. Algunos -no todos- se ponen de acuerdo para defender intereses preestablecidos que beneficie a un determinado sector político, eso es lo que percibe el ciudadano del común cuando se dice: “para una encuesta hay otra encuesta”. Lo vemos todos los días: hoy puntea en las encuestas un candidato de una determinada firma, mañana puntea otro de otra firma encuestadora. El caos, la verdadera guerra de las encuestas electorales. El ciudadano  que vota, se encuentra expectante, se ve acorralado y apabullado en espera  de la publicación de determinada información y al final  casi siempre, se decide por el candidato más “opcionado” en las encuestas. Ayer daban sobrada en las encuestas a Claudia López para la alcaldía de Bogotá y en poco tiempo e inexplicablemente se desvanece en caída libre.

El otrora excelente ex candidato a la alcaldía de Bogotá Carlos Vicente  de Roux que renuncio en su momento, agotado por los resultados de las encuestas, no le falto razón cuando dijo: “Los partidos se han vuelto encuesta-dependientes, si de entrada su candidato no califica bien, o no sube rápidamente se desmoralizan, se les olvida que las campañas son precisamente para promover el candidato y su programa”. Los partidos caen rendidos a los pies de la dictadura de las encuestas. La CNE – Concejo Nacional Electoral – hace ya tiempo se pronunció y abrió una investigación formal, a una serie de empresas dedicadas a estas actividades,  en las cuales pesaba la sospecha, de difundir y manipular  datos que favorecen a determinados intereses políticos.

Es toda una estrategia: al ciudadano se le construye un escenario mental, en el que se prefabrica una opción artificialmente ganadora, sin importar casi siempre el programa político y al final se ve direccionado por las encuestas. No desconozco la importancia de las encuestas, reconozco su importancia, destaco sus aciertos y critico sus desaciertos. Hay empresas dedicadas a estas labores que son muy serias y confiables, pero lo más importante es tener fijado un criterio político propio, estudiar lo que ofrecen los candidatos, votar por candidatos con un fuerte arraigo de partido. Para mí las encuestas son un referente importante, pero no deciden mi voto. Este escenario virtual y casi mágico es hoy, una útil herramienta y a veces manipulable, como lo estamos presenciando en estas próximas  elecciones que tendrán lugar el 27 de Octubre.

Germán Peña Córdoba
Arquitecto-Universidad del Valle
Matricula profesional 76700-00969 del Valle del Cauca




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