La ida de Aída

7 de febrero de 20200 COMENTARIOS AQUÍ


Con la ida de Aída para Venezuela y posteriormente capturada por un cuerpo policial élite, nos esperan tiempos brumosos que seguramente pondrán a tambalear el sistema electoral Colombiano en cuanto a su legitimidad y la atávica práctica de la compra de votos. El voto como mercancía, el voto como actividad política manipulable y transable, será lo que saldrá a la luz pública, con todo su vigor. Todos sabíamos que existía esa compra, pero no de tal magnitud y en cierto modo, el hecho permanecía en la penumbra. Con esto se sube el telón y se oficializa, lo que antes permanecía seudo institucionalizado, como también lo está el Filibusterismo en los altos niveles legislativos. Dudo que exista algo más indigno que vender el voto, es una especie de prostitución electoral y peor aún es la actuación del proxeneta, que se aprovecha del estado de extrema pobreza e indefensión del votante, para llevarlo a tan miserable situación. Aprovecharse del estado de vulnerabilidad, hambre y necesidad, que conducen -de pronto en contra de su voluntad- a una persona a realizar tan aberrante acto, es algo imperdonable.

Aída se fue para posiblemente nunca más volver, dudo que vuelva a pisar suelo Colombiano, no por eso deben estar tranquilos todos aquellos que eventualmente saldrían afectados con la información que ella está proporcionando y que dará mucho de qué hablar. Después de capturarla como objetivo de alto valor político, se convertirá en la joya de la corona, que proporcionara valiosa información al régimen, sobre los fraudes electorales que se cometen en el remedo de Democracia que es Colombia. Muchos se sienten orgullosos de nuestra “Democracia”, tildándola de la más antigua de nuestra región. Eso es lo que nos venden los sesgados medios de comunicación, que todo lo pueden y todo lo manejan a su antojo. La realidad es otra.

El gobierno Venezolano que preside Nicolás Maduro, no soltara su presa tan fácil. De bobos no tienen un pelo: está demostrado que toda confrontación o pelea que caza el ingenuo e inepto gobierno que preside el Sub presidente, “el chofer de bus” se las gana facilito. Todas se las gana sin excepción, hasta cuando dijeron ingenuamente, que “el régimen tenia las horas contadas” El affaire Merlano, no será la excepción: será capitalizado hasta sacarle la última gota a la fruta por exprimir. Ya cuando el fruto no de más, se desechara y lo tiraran al cesto de basura, no sin antes brindarle algunos beneficios que eventualmente aliviaran el sufrimiento que ella padece y los de su familia cercana. El Régimen Chavista, no va a ser tan ingenuo como para no saber qué hacer, con la información que seguramente les proporcionara. Para saber qué hacer, contara con la asesoría de la inteligencia Cubana, Rusa e Iraní y saldrán a la luz pública hechos trascendentales, que echaran por tierra precandidaturas como la de Alex Char, que con esto, nacen muertas.

Colombia es un país lleno de problemas internos, donde asesinan un líder social cada 24 horas, se ganó el deshonroso título como el país más corrupto del mundo, el de las fosas comunes donde reposan miles de civiles extrajudicialmente ejecutados, llamados eufemísticamente "falsos positivos", es el tercer país más desigual del planeta según el coeficiente Gine, el país que no cumple con un acuerdo de paz firmado. El país que absurdamente rechaza una consulta anticorrupción, y le dice no a la paz en un plebiscito, finalmente elige a una marioneta para que en cuerpo ajeno gobierne el innombrable. Este mismo país, es el que dirige una coalición de países para cínicamente derrocar un gobierno y a su vez no mirarse en el espejo de la ineptocracia, la inequidad y la violencia interna que se campea, donde reina absoluta impunidad. Este mismo gobierno que practica la doble moral, es el que atrevidamente le pide cuentas a otro gobierno. ¡¡Que despropósito!! Permítanme reírme. Si la cosa no fuera tan dura, sería motivo, para reírse a carcajadas, destornillarse de la risa y no parar. La triste realidad no lo permite.

Es incierto saber que está declarando Aída, pero en medio del caos y la confusión, cuando de dar soluciones se trata, es más sensato, pragmático y estadista Nicolás Maduro. La real Política se hace presente en este caso, que es la política o la diplomacia basada en intereses prácticos y acciones concretas, sin atender la teoría o la filosofía. En cambio Duque aparece psicorigido y sus posturas (que no son las suyas, si no, dictadas) aparecen inflexibles: “solo los idiotas no cambian de opinión cuando las circunstancias ya no son las mismas”. El planteamiento que se expone en busca de canales de cooperación, aun estando en opuestas orillas ideológicas, se ubica en el terreno del pragmatismo y la realidad. Otorgarle poder a lo simbólico cuando se considera tozudamente que Guaidó tiene poder y facultad para hacer algo al respecto, se ubica en el terreno del realismo mágico. Se insiste en este gobierno, de practicar “la diplomacia del absurdo” pidiéndole la extradición a una persona que no tiene ningún poder real para otorgarla, como es el señor Juan Guaidó. Su poder no es real, es simbólico.

Todo lo anterior aunado a la reforma laboral, que aprueba el trabajo por horas, la reforma pensional que se nos viene encima en una dinámica inatajable, que nos impone la banca multilateral, la reforma tributaria que ya cursa, son motivos que validan y entusiasman la protesta social pacífica y de contera fortalecen El Paro Nacional que sigue vivo.
German Peña Córdoba
Arquitecto Univalle

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