Reflexión para el martes 24 de marzo

24 de marzo de 20200 COMENTARIOS AQUÍ


…en estos días de “desierto”
(Juan 5, 1-3ª.5-16)
Hoy la Palabra nos narra que un hombre llevaba treinta y ocho años enfermo… toda una vida de postración, tal vez, signo de la ausencia de Dios en el corazón. Pero, cuando una persona deja abierta la puerta de la vida, se escucha la voz del Señor que dice: “¿quieres quedar sano?”. Esta pregunta es para todos, absolutamente todos como humanidad: “¿quieren permanecer sanos?”. Seguramente la respuesta es unánime: ¡Sí! Pues, el paso lo debemos dar en comunidad: levantarnos como el paralítico del Evangelio… sí, levantarnos de la postración que causa la corrupción del pecado; levantarnos de las consecuencias de “echar a Dios” de nuestras vidas; levantarnos de los resentimientos y de los recuerdos que se han clavado negativamente en el corazón. 

El Evangelio nos muestra la fuerza de la Palabra del Señor: “levántate, toma tu camilla y echa a andar”; para Él nada es imposible; su Palabra siempre tiene fuerza… de nuestra parte, cultivar, sin desfallecer, la confianza. Al respecto, meditemos: “Oh Cristo mío, cuando sobre la quilla imperas a los vientos, tu índice divino me dice que la fe en tu Palabra no deja naufragar la nave; y cuando dormido, Tú, el viento acaricia la sedosa nazarena cabellera tuya, resuena el grito de los despavoridos en la mar embravecida que ruge y amenaza, y abre, y muestra sus fauces oscuras y anchas, me indicas cómo en el peligro nada sucede si en el pecho hay constancia y en la mente luz que viaje a contemplarte, así dormido, siempre timonero único, que sorteas los peligros, y das al marino la seguridad de la ruta y la bienandanza del puerto suspirado tras recia lidia de bamboleo y zozobrares en el mar.” (P. Alfonso Zawadzy C. Sevilla, 1932).
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“Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?». El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.”

¡El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob!

P. Rodrigo Gallego Trujillo
Párroco de la Catedral san Pedro de Buga

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