El Cantante

31 de mayo de 20200 COMENTARIOS AQUÍ


Crónicas musicales… crónicas sobre canciones populares muy reconocidas en el mundo
Un texto de  Ernesto Pino

A la memoria de Hernán “El mono” Herrera y de Edvardo Gaviria, los cantantes de mi pueblo.

Contaba Bobby Cruz, el cantante de Richie Ray, que cuando Héctor se ponía mal para cantar, se oía decir a los empresarios: “inyéctalo para que cante”.

A Héctor Lavoe la vida le cambió la fama por la desgracia. En el año 1992, un año antes de su muerte, un joven puertorriqueño y fanático de su música, llamado Jorge Pérez, impresionado por un sueño que tuvo con el gran cantante Ismael Rivera, acogió el llamado del músico ya desaparecido y se empeñó en recuperar del olvido y del desamparo al cantante de los cantantes. A Jorge Pérez no le importó su falta de recursos y su propia enfermedad de cáncer cerebral, y acompañado de su madre Elva Albino, lo trasladó de su humilde y sucio apartamento de Queens Boulevard en Nueva York a la pequeña ciudad de Leedsbury, condado de Lake en el estado de Florida. Allí fue internado en un sanatorio de enfermos mentales y en su diagnóstico médico se corroboró su enfermedad de SIDA. En un tiempo corto de su estadía, Héctor sintió una recuperación física notable y sobre todo el inmenso cariño de sus acompañantes, hasta el punto que Héctor empezó a llamar mamá  a la señora Elva Albino. Pero la dicha fue corta con la llegada del representante musical de Lavoe, David Lugo, quien sin importarle la caótica situación del artista, prácticamente lo raptó y se lo llevó de regreso a New York para que le cumpliera un contrato. “Yo no me quiero ir, yo quiero quedarme con Jorge y con mamá”, le dijo histérico Lavoe a su empresario musical. (Ver Cada Cabeza es un Mundo: La Historia de Héctor Lavoe.  Jaime Torres Torres. Spanish Edition.)

Lavoe estaba predestinado a ser músico, sin sospechar que siendo un anónimo provinciano de Ponce, un pueblo de Puerto Rico, llegaría a ser una estrella rutilante en la gran manzana de Nueva York y en las grandes capitales del mundo: tenía el ADN musical de sus padres humildes Panchita y Lucho quienes eran artistas provincianos de bailes de colegio y presentaciones de bazar. Siendo todavía un niño y matriculado en una escuela musical se presentó ante un público precario y cantó “Campanitas de cristal” con tal éxito que decidió no aprender a tocar el saxofón sino cultivar su voz como cantante. Se aprendió las grandes canciones de su tierra y la vida y obra de los mejores compositores de Puerto Rico: Rafael Hernández (el del Lamento Borincano), Tite Curet (el de Periódico de ayer), Pedro Flores (el de Despedida que canta Daniel Santos), Rafael cortijo (el de Quítate de la vía perico), Bobby Capó (el de Piel canela); etc. Este aprendizaje que llenó su memoria desde chico seria su gran aliado para interpretar e improvisar encima de los escenarios: sus amigos músicos decían que Héctor se las sabía todas.

Lavoe, se subió a la escalera del éxito desde que tenía tan solo 14 años y realizaba presentaciones en escenarios nocturnos de su tierra natal: decían que se ganaba $18 dólares por función y en ese tiempo era un dineral para un adolescente. Pero su destino estaba marcado por su enorme ambición de triunfar y aún en contra de su padre se fue a buscar suerte a Nueva York (su hermano mayor, rebuscando vida, había muerto en esa ciudad). Al comienzo, recurrió a oficios que siempre hacen muchos latinos en Estados Unidos para sobrevivir: mensajero, maletero, pintor y mesero. Pero le llegó su hora bajo el consejo y la protección de su amigo músico de barriada, Roberto García quien lo empezó a llevar a los salones de baile y clubes de música latina del Barrio Latino, Bronx y el Bajo Manhattan. Un día se coló a un ensayo de la orquesta New Yorker Band y en un descanso de la misma le pidió al pianista y director Rusell Cohen que lo escuchara: a capela interpreto unos versos del bolero “plazos traicioneros”, con tal pasión y sentimiento que fue contratado como uno de los cantantes de la banda. Este director no podía creer que un chico  desgarbado y casi famélico, tuviera semejante voz. Ese fue el camino abierto para que muy pronto se encontrara con dos artistas referentes de  la salsa que empezaban a incursionar en el mundo de los soneros: Johnny Pacheco y Willie Colon. El primero como su director artístico y Colon como su compañero de aventura musical. Con Pacheco le llegaría la mayor de sus oportunidades al ser vinculado a la Fania All Star que se posicionaría durante los años 70s y 80s como la organización musical más importante del mundo de la música salsa.

Con Willie Colon crearían muchas de las canciones que los hicieron famosos en un corto tiempo: entre otras, Che Che Colé, Panameña, La Murga, El Día De Suerte, Todo Tiene Su Final y Calle Luna, Calle Sol. Lavoe y Willie eran apenas dos adolescentes cuando grabaron su primer trabajo discográfico llamado El Malo. Más adelante y con su vinculación a los proyectos musicales de la Fania All Star, la carrera de ambos se proyectaría con un éxito arrollador. En ese momento Lavoe ya era famoso en el mundo de la salsa y ya tenían a su favor éxitos como Ghana E, Panameña, La murga y Asalto navideño: este último se convirtió en la banda sonora de las fiestas decembrinas en toda Latinoamérica.

Con la voz de Héctor y el trombón de Willie, llegó la popularidad y el compromiso con empresarios que veían en ellos una mina de oro que tenían que explotar: Con la fama desbordada y con innumerables contratos por cumplir, llegaron los sedantes del alcohol y de las drogas y así Héctor Lavoe tuvo su primera caída, afectado por una severa depresión y el incumplimiento de sus presentaciones (Irónicamente lo apodaron “el rey de la puntualidad”). Era el primer aviso en su excedida carrera musical.

Y así entre éxitos y caídas transcurrió la vida de Héctor Lavoe: llegaron canciones de gran impacto como Quítate tú y Mi gente; que se convirtieron en temas de obligada audición en cualquier fiesta y en las presentaciones de la Fania; entre otras, la que se realizó en Zaire (hoy conocida como República Democrática del Congo), que fue uno de los conciertos más vistos en la historia de la salsa y que contó con el show boxístico de la pelea entre Muhammad Alí y George Foreman.

Segunda caída de Lavoe: en 1977, sufrió un fuerte ataque de depresión que lo alejó de los escenarios y lo obligó a acortar una gira, sometiéndose a un tratamiento por su adicción a las drogas.

A su regreso, contó con la ayuda de su hermano musical Willie Colon, quien consiguió que el artista panameño y gran compositor, Rubén Blades; cediera una canción que había escrito para sí, y que el mismo Blades reconociera que la letra de esa canción retrataba la vida y la trayectoria de penas y alegrías de Héctor Lavoe y solo él la podría cantar como si interpretara su propia vida. Esa canción se llama El Cantante y logró convertirse en poco tiempo en uno de los clásicos de la salsa y en una definición magistral de las circunstancias propias de la vida de muchos de los cantantes del mundo. A partir de allí, Lavoe se convirtió en sinónimo de El Cantante con el reconocimiento de todos como el cantante de los cantantes: en esa canción, Lavoe registra todas sus cualidades de artista, voz de tenor, brillo especial, fraseo perfecto, nasalidad natural, emoción constante, y un soneo brillante que lo hizo  el mejor improvisador de las canciones de salsa. En el álbum, Lavoe cantó Songoro cosongo, con la letra del verso del gran poeta cubano, Nicolás Guillen. Lavoe, además fue un gran bolerista que emulaba la saga de dos grandes como Felipe Pirela y Alfredo Sadel. Escuchar “Sombras nada más” es un deleite.

Lavoe llega a Cali

De la mano de un empresario musical llamado Larry Landa, natural de Cali, Lavoe llega a esta ciudad, con el fin de recuperarse de su adicción a las drogas y de su continuada depresión. Durante tres meses, en al año 1982, Lavoe transita por la ciudad, con la posibilidad de aceptar o no, presentaciones en Juan Pachanga, o en el club Las Vallas, las discotecas de moda en Cali. Lavoe se confunde con los caleños de los barrios populares que no creían que “ese flaco demacrado y casi humilde”, fuera el cantante de los cantantes. Lavoe hizo lo contrario de su recuperación y otra vez lo abrumó la fama y las compañías del desorden en una época abruptamente dominada por las mafias del narcotráfico. En esa estadía en la sucursal del cielo, alguna vez, se presentó en el club Las Vallas, uno de los mejores rumbeaderos de esa época. Previamente Lavoe había consumido licor y drogas y a pedido del publico empezó a interpretar El Cantante pero se le olvidó la letra y asumiendo el peso del compromiso comenzó a inventar "… entonces se quitó la camisa, se secó el sudor con ella, botó los zapatos y empezó a improvisar la letra. Lavoe se dejó llevar por la música y empezó a fluir su habilidad para inventar frases y soneos sin perder el ritmo; duró cerca de una hora improvisando y nunca pudo retornar a la letra original, a pesar del embale en el que se encontraba el cantante, la versión espontánea de su famoso tema quedó muy bien hecha” (Ver Héctor Lavoe y la ocasión en que olvidó la letra de ‘el cantante’. Azucalola.com).

Larry landa, el empresario que trajo por primera vez a la Fania a Cali y el creador del Festival de Juanchito, resultó ser un exempleado de las empresas municipales de Cali (Emcali), llamado César Tulio Araque y se descubrió su pertenencia a los negocios del narcotráfico. Landa, ya pobre por el derroche fenomenal de sus riquezas, viajo a Miami, donde fue capturado y condenado a 20 años de prisión, donde murió antes de cumplir su condena (Ver Tras las huellas de Larry Landa. Diciembre 21, 2014. Gerardo Quintero Tello).

Tercera caída. Aquí se resume el final de la tragedia de una estrella de la música: la muerte accidental de su hijo adolescente Héctor Junior, la muerte de su suegra quien había asumido el papel de madre, el SIDA (contagio por jeringa), intento de suicidio al lanzarse del noveno piso de un hotel, la diabetes, un derrame cerebral, la explotación de sus empresarios y el abandono de sus amigos.

Héctor Lavoe prácticamente resistió todas sus atribulaciones en el contexto del artista de circo, como el gran Garrik, el dramaturgo inglés del siglo 18, en el famoso poema Reír llorando de Juan de Dios Peza:

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

A Héctor Lavoe, lo mató la vida pero no el olvido: el cantante de los cantantes, El Jibarito de Ponce, El Rey de la Puntualidad, La Voz, El Hombre que respira debajo del agua, El Flaco de Oro, o simplemente Héctor Juan Pérez, su nombre de pila; tiene en su honor, monumentos levantados en Ponce, Puerto Rico (donde se le considera Hijo Ilustre) y en el puerto del Callao, Perú.

Para terminar, transcribo varios textos de las palabras finales de su gran amigo Willie Colon, con quien más compartió y que el día de la muerte de Lavoe (junio 29 de 1993), se hallaba en una presentación en España. Es quizás, el mejor testimonio sobre la vida de uno de los grandes cantantes de música popular latina del siglo 20 y que rescata para bien, la desafortunada película El cantante, protagonizada por Jennifer López y Marc Anthony:

“Pido la Palabra” Por: Willie Colón El Diario/La Prensa (Jueves, 1 de Julio de 1993)

El jíbaro de Machuelito, cerca de la cantera de Ponce. El espíritu de Borinquen y los barrios pobres de toda América. El aguacate de 90 libras que llegó a los nuevayores para fajarse con los bravos. Aquel muchacho que aplicó los cantos de Gardel, Felipe Pirela, Ramito, Odilio, con los rosarios de la cruz agregándole la malicia de Cheo y Maelo, dándole una voz a ese vacío de desolación enajenada que los de banda acá no podíamos cruzar. Héctor Juan Pérez fue ese puente entre el pasado y el futuro de nuestra cultura popular. Héctor Juan Pérez se transformó en una persona llamada Héctor Lavoe para poder cumplir una misión que poco a poco se convirtió de un crucero de placer a un desafío contra viento y marea.

 La historia de Héctor Lavoe está llena de traiciones y desengaños. Con el tiempo, los ‘regalitos’ de sus ‘amigos’ del traqueteo se convirtieron en gruesas y pesadas cadenas. Este fallo repercutió en una serie fatal que al final nos llevó a ese muchacho que le cantó al Todopoderoso con todo su corazón. También fue traicionado por el mundo del negocio; disqueros que siguen viviendo como jeques sauditas, vendiendo sus discos y revendiéndolos en CD sin pagar derechos de difusión, mientras Lavoe quedó lánguido en su pobreza; promotores que le ofrecían migajas para poder vender boletos a sus espectáculos donde exhibían a ‘El Cantante de los Cantantes’ en su agonía; impostores tratando de reclamar la carrera y la memoria de Héctor Lavoe como propiedad personal; la comunidad legal latina también le dio la espalda cuando reclamamos de su ayuda para defenderlo contra la explotación; y yo, que también lo traicioné al no tener el valor de verlo en esa condición. La vida valía más que el dolor para Héctor y, al descubrir esto, se le acercaron los tiburones de agua sucia como si estuviera sangrando. Dios sabe que aquellos que se han ganado la vida devorando a otros y viviendo solamente por el billete tendrán pocos que les lloren y menos que los recuerden en sus rezos. Pionero, maestro, compañero, hoy América Latina llora por ti. Héroe de la gente pobre, víctima de las amenazas que están acabando con nuestro pueblo. Mártir de la salsa, el monstruo que ayudaste a crear. 
Perdónanos Héctor. Willie Colón.

Nota1: Celia es Celia Cruz, Maelo es Ismael Miranda y Cheo es Cheo Feliciano.
Nota2: Héctor Juan Pérez, termino identificándose como Héctor Lavoe, después de que la gente lo empezara a llamar “la voz” y con el uso se convirtió en  “Lavoe”.

PD: Activa el link de la canción arriba y canta con la letra (versión original). Es un concierto maravilloso de 10 minutos: piano, bajo, trombones, trompetas, congas, timbales, percusión y violín; y coros con José Mangual, Milton Cardona, Willie Colón, Eddie Natal. Esta canción  es un himno de la salsa.

El  Cantante
Composición de Rubén Blades
Canta Héctor Lavoe
Productor: Willie Colon

Yo soy el cantante
que hoy han venido a escuchar
lo mejor del repertorio
a ustedes voy a brindar
y canto a la vida
de risas y penas
de momentos malos y de cosas buenas
vinieron a divertirse
y pagaron en la puerta
no hay tiempo para tristeza
vamos cantante comienza.

Me paran siempre en la calle
mucha gente que comenta
¡Oye Hector ja! tu estas hecho
siempre con hembras y en fiestas
y nadie pregunta si sufro si lloro
si tengo una pena
que hiere muy hondo
yo soy el cantante
porque lo mío es cantar
y el público paga
para poderme escuchar.

Yo soy el cantante
muy popular donde quiera;
pero cuando el show se acaba
soy otro humano cualquiera
y sigo mi vida con risas y penas
con ratos amargos y con cosas buenas
yo soy el cantante
y mi negocio es cantar
y a los que me siguen
mi canción voy a brindar.

Hoy te dedico
mis mejores pregones
hoy te dedico
mis mejores pregones
hoy te dedico
mis mejores pregones
son mejor que los de ayer
compárenme, criticones.

Hoy te dedico
mis mejores pregones
si no me quieren en vida
cuando muera no me lloren
hoy te dedico
mis mejores pregones
yo te canto de la vida
olvida tus penas y tus dolores
hoy te dedico
mis mejores pregones
baila si quiere bailar
canta si quiere cantar
Mama
hoy te dedico
mis mejores pregones
yo soy el cantante vamos a celebrar
no quiero tristezas
lo mío es cantar, cantar
hoy te dedico
mis mejores pregones
el pregón de la montaña
esas si que eran canciones
hoy te dedico
mis mejores pregones.

Lole lolalala
escucha mi pregón que diceee....
Lole lolalala.

Hoy te dedico
mis mejores pregones
hoy te dedico
mis mejores pregones
hoy te dedico
mis mejores pregones
no es tan fácil el cantar
como creen ciertos señores
hoy te dedico
mis mejores pregones
la vida me ha dado todo
desengaños e ilusiones
hoy te dedico
mis mejores pregones
un saludo a mis contrarios mando yo
también merecen honores
hoy te dedico
mis mejores pregones
al mundo estremezco yo
prepárense bailadores
hoy te dedico
mis mejores pregones
cantando olvido las penas
Y también los sinsabores
hoy te dedico
mis mejores pregones.

Mis mejores pregones (repite11)

Hoy te dedico
mis mejores pregones
escucha bien ese coro
dice todo si señores
hoy te dedico
mis mejores pregones
hay quienes cantan con falda
yo canto con pantalones
hoy te dedico
mis mejores pregones
vamos a hacer una descarga
con los cantantes mejores
hoy te dedico
mis mejores pregones
mi saludo a Celia, Rivera, Feliciano
esos son grandes cantores
hoy te dedico
mis mejores pregones
ellos cantan de verdad
siempre ponen a gozar a la gente
hoy te dedico
mis mejores pregones
escuchen bien su cantar
aprendan de los mejores
hoy te dedico
mis mejores pregones.

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