Sobre la novela de Lisandro Duque. (Segunda parte)

29 de mayo de 20200 COMENTARIOS AQUÍ

Un texto de  Alberto Ramos Garbiras (*)


Dos novelas que están próximas a entrar en circulación, “San Luís de Sevilla”, de Omar Adolfo Arango, y “Las reglas del fuego”, de Lisandro Duque Naranjo, se refieren a Sevilla (Valle); la primera, es también una novela histórica que empieza con la vida de los progenitores del fundador de Sevilla, Heraclio Uribe Uribe, desde Fredonia y Valparaíso (Antioquia), a mediados del siglo XIX, narra el desenvolvimiento de la familia, los inicios de la colonización antioqueña, la vida y costumbres de los arrieros; pasa por la fundación de San Luís (1903), hoy Sevilla, y llega hasta 1946. La segunda, se mueve parcialmente en Sevilla con alusiones desde 1960,  pero la violencia de los años 50s que azotó a las cordilleras con pueblos de origen antioqueño, en el Valle, también se reflejó en la vida cotidiana de los sevillanos; los dos personajes principales (imaginarios), Pablo Antonio Ospina y Carlos Arturo Fernández, son de Sevilla, pero vivieron en la ciudad; el primero se desdobla dentro del relato en varias personas para describir la conducta de un guerrillero colombiano en todas sus facetas; el segundo, es el autor de la novela que en parte es autobiográfica; por lo tanto existen muchas referencias sobre Sevilla, sus costumbres, influencia religiosa, estilo de vida paisa, actitudes y hábitos de la población.

El protagonista  Pablo Antonio Ospina, participó en el MLPC (Movimiento de Liberación Patriótica de Colombia), este movimiento armado también es imaginario pero los hechos narrados sobre las actuaciones fueron reales; ese movimiento MLPC puede ser la mezcla de cuatro focos guerrilleros de Colombia antes de que nacieran las FARC, grupos armados conocidos como el MOEC (Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino), las FAL (Fuerzas Armadas de Liberación) , el ERC (Ejército Revolucionario de Colombia), y el FUAR (Frente Unido de Acción Revolucionaria) . Las dos ficciones, el personaje central y su grupo subversivo facilitan estructurar el relato, el 90% de los hechos descritos fueron reales.

La novela de Lisandro Duque Naranjo, titulada “Las Reglas del Fuego”, narra parte de la historia de las guerrillas y parte de la guerra en Colombia, los hechos de varias violencias se cruzan. Saltuariamente se refiere a los eventos ocurridos dentro del gobierno de Carlos Lleras Restrepo, se refiere a la ANUC y su decepción por el engaño con la firma del Pacto de Chicoral, refiere a la ocupación de tierras en manos de terratenientes que no ceden hectáreas para avanzar hacia una reforma agraria, refiere los paros cívicos de la época, las tensiones sociales, las acciones sindicales; menciona el fraude electoral de abril 19 de 1970, en desmedro de Rojas Pinilla y las fuerzas políticas que lo acompañaban, para permitir el ascenso de Misael Pastrana Borrero, un político LLero-Ospinista que había sido el Secretario General de la presidencia de Mariano Ospina Pérez.

El Constituyente Otty Patiño, sobre ese evento hizo la siguiente reflexión. 1. Por broncas viejas entre el  llamado Tigrillo Noriega y Misael Pastrana Borrero, cuando esté último publicó un opúsculo dando la versión de los hechos, el  Ministro Tigrillo replicó con un libro muy bien documentado mostrando que Misael Pastrana fue Presidente gracias al fraude realizado ese día. 2. Indudablemente hubo fraude en algunas regiones. Pero también en La Registraduría Nacional de la República, ordenado por Lleras Restrepo y ejecutado por Jordán, el Registrador. De ello hay algunos testimonios y una gran renuencia que siempre tuvo Lleras Restrepo a escribir sobre el tema. Él creía que estaba cumpliendo un deber patriótico atajando a Rojas Pinilla. 3. El fraude no fue aprovechado por quienes fundaron el M19 para justificar nuestra posición. Había frustración y rabia del pueblo robado. Algunos dirigentes anapistas como Carlos Toledo, Andrés Almarales, Santamaría y gente expulsada de las Farc, como Bateman, Ospina, Fayad, Pizarro y otros se pusieron al frente de esa indignación porque los otros dirigentes de la ANAPO se quedaron gozando del poder alcanzado para su propio disfrute. Es decir, los que no venían de la ANAPO pusieron su experiencia guerrera al servicio de esa indignación popular. Lo cual no es oportunismo, es una postura ética nacida de la convicción democrática de que es el pueblo quien hace los cambios.”


El capítulo 13 registra parte del accionar del EPL, su relación con el partido comunista PCML, la infatigable lectura de revistas prochinas como “China Ilustrada”, “China reconstruye”, “Pekín Informa”, y “Albania Hoy”, las cuatro de la línea Pekín, aislados de la influencia soviética, de Varsovia y de Cuba. Pedro León Arboleda, un intelectual, cuentista, narrador, cronista que protagoniza la división del EPL y se enfila por la línea albanesa, estaba incómodo también por el apoyo chino al MOIR, se desencantó de Mao Tse Tung y de sus alegorías eclécticas; viajó a Pekín, se entrevistó con él y se desanimó del todo, enrutándose hacia Tirana (Albania) para concretar un acuerdo con Enver Hoxha. Luego fue asesinado por orden de la otra fracción, en el barrio Vipasa de Cali, en julio del año 1975 este hombre a los 49 años que dice el autor, sino hubiere sido guerrillero habría sido nadaista, era amigo se Gonzalo Arango, de Jotamario y otros.

 Las múltiples lecturas de Lisandro Duque Naranjo, su formación de antropólogo, su conocimiento de las ciencias sociales (historia, sociología, ciencia política), le permiten estas elucubraciones y descripciones dentro de la novela para entregarnos los intersticios de varias organizaciones levantadas en armas: EPL, ELN, FARC. M-19; ADO, el Quintìn Lame, el Ricardo Franco. Observamos en la novela un reguero y un ringlero de muertos, por las bajas en los combates, las deserciones, traiciones, disidencias, conspiraciones entre ellos mismos o entre las partes combatientes, delaciones; batidas de la fuerza pública, capturas, ejecuciones callejeras, prácticas sicariales; “fuego cruzado,” “fuego amigo”, emboscadas, etc. Queda claro en las páginas de esta novela que las reglas del juego en el interior de la guerra interna, o de las micro guerras entre los actores colectivos y con la fuerza pública, no se respetan. La única forma de evaluar y sopesar estas reglas del fuego sería con el rasero del Derecho Internacional Humanitario (DIH), que se basa en tratados internacionales, pero el desconocimiento y violación del DIH hace que las reglas del fuego en Colombia no tengan manual ni normas superiores del derecho de gentes o del derecho de guerra y están se irrespeten, inventando cada uno de los actores armados reglas del fuego que han hecho más caótica la guerra entre las guerrillas con el ejército, con las autodefensas, los paramilitares, y las bandas criminales. Precisamente todo lo puede mencionar por las técnicas periodistas que emplea en el relato apoyándose en su denodado estudio e investigación en periódicos, revistas y en la Web, y apoyado en reportajes, noticias, perfiles y elaborando en algunos capítulos un relato testimonial.

Como novela histórica y realista (corriente balzaciana), en Las reglas del fuego, aparecen hechos reales, protagonistas individuales, actores colectivos, descripción de eventos cruciales de las violencias que han afectado al Colombia como Nación, factores del conflicto armado, la atomización de actores internos, torturas del ejército contra guerrilleros; ejecuciones extrajudiciales como los asesinatos de los hermanos Calvo de Cartago; observamos descripciones con los elementos del subdesarrollo, reformas incumplidas, correlación de fuerzas, transgresiones al Derecho Internacional Humanitario, relacionamientos con la población, las tácticas de la guerra de movimientos y sus contraofensivas, sitios geográficos; después de algunos diálogos de los personajes principales o secundarios, aparecen comentarios del narrador de donde se desprende la visión que la gente tenía de los guerrilleros en el seno de la sociedad y otras representaciones desde diferentes ópticas; la conclusión afirmativa de cómo cada Presidente de Colombia ha enfrentado dentro de su período con énfasis, a una guerrilla, y no a todas a la vez, como táctica que le evite desgastes; el uso de un enfoque retrospectivo para ver el pasado con analepsis o elipsis hacia atrás (flashback), como los utiliza el novelista español Santiago Posteguillo, que pueden contribuir para descifrar la raíz del conflicto armado insurreccional; servir de apoyo a la memoria histórica para desentrañar las razones de la guerra prolongada; con mayor razón ahora que pretenden desviar las investigaciones sobre esos orígenes que reclama la Comisión de la Verdad liderada por el sacerdote Francisco de Roux, la verdad sobre la ocurrencia de los hechos del afloramiento de las guerrillas.

Para resolver los juzgamientos la JEP debe indagar más sobre la verdad respecto a los orígenes del conflicto interno, les sirve para la interpretación de los casos dentro de la justicia transicional. Es más, dentro de la hermenéutica jurídica aplicada al derecho penal tradicional u ordinario, el conocimiento de la verdad contribuye para que el operador jurídico se apoye en métodos de interpretación, donde la historia y la sociología le contribuyen al derecho para vivificar las normas, o sea para aplicarlas sobre la realidad actual con el conocimiento del contexto histórico de su eclosión.

 Como lo expone Isabel Cristina Bermúdez, analizando la novela María de Jorge Isaacs, “En los procesos de construcción de una comunidad nacional (…) también se apoyan en el pasado rescatando de él lo que se considera se debe reivindicar, exaltar o desechar, para con ello construir una historiografía nacionalizante que, junto con las leyendas, los héroes, los romances y la literatura, harán esa tarea de homogeneizar los imaginarios del pasado, el presente y por supuesto del prometedor futuro. En la sociedad decimonónica, la literatura hace una gran parte del trabajo oficial en la creación-invención de la Nación y de los sujetos nacionales. Acompañan a la literatura, la prensa, la pintura y el teatro, en tanto como analiza Clifford Geertz, “la dramatización del poder”, espacio en el que el pasado de la Nación se usa, se codifica, se instrumentaliza para la invención de las identidades nacionales que a su vez vertebran un espacio político cada vez más amplio” (Bermúdez, 2017).

 De esta manera los aportes del novelista, Lisandro Duque Naranjo, en esta obra con esa visión objetiva sobre el pasado nacional pueden esclarecer las razones causas de estas violencias que durante décadas se imbricaron y caotizaron el devenir del país, donde las responsabilidades vienen de varias partes, todo girando alrededor de la tierra y la instrumentalización del poder político.

Cita:
 Bermúdez Isabel Cristina. “El regeneracionismo decimonónico en María. Una propuesta política de Jorge Isaacs.”. Artículo publicado en el libro “Jorge Isaacs, el creador en todas sus facetas”. Universidad del Valle, programa editorial. Colección Artes y Humanidades. Cali, segunda edición año 2017.


(*) Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana); PhD en Derecho Público con énfasis en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de las cátedras: derechos humanos y derecho internacional, en la Universidad Libre.

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