Los “Manueles”

28 de junio de 20200 COMENTARIOS AQUÍ



Hace aproximadamente 15 años, cuando se llegaba al semáforo de la Calle 13 con Autopista Sur, para dirigirse al centro de Cali, a los conductores los emboscaba un hombre de 40 años, hablantinoso, procaz, dicharachero, con ojos de loco, tez negra, alto y de cabello liso con ondulaciones. Era Manuel el "Limpia Parabrisas". En un acto violento el hombre, procedía a levantar bruscamente las plumillas, de los vehículos que por allí transitaban. Sobre el parabrisas atrevidamente y sin la debida autorización, vaciaba agua jabón mugrienta, que salía como un torrente, del recipiente plástico de un litro. Manuel la tenía clara: si pedía permiso al conductor para intervenir la limpieza de su parabrisas, lo más seguro era, que sería rechazado, por eso tenía que forzar el hecho, porque además resulta inútil: los automóviles, tienen su propio mecanismo de inyectar agua al parabrisas y limpiarlo. El hombre dominaba su oficio, pero la manera de abordar al conductor poco gustaba. “El Negro Indio” Manuel, fue el primero en practicar este oficio, que se generalizo en los semáforos de Colombia, hasta convertirse en una ocupación informal, de muchos jóvenes marginados, sin futuro y últimamente es la labor de numerosos migrantes venezolanos. Este oficio nació por generación espontanea, hace 15 años, en el semáforo de La Luna con Calle 13, Barrio Junín de Santiago de Cali.

-¡¡Tranquilo papito, déjese que esto no duele!!- decía Manuel, al atemorizado conductor y en tono amenazante limpiaba el parabrisas de los carros, con un elemento manual que se asemeja a una brocha metálica y en su terminal tenía un trozo de suave esponja. De una, Manuel iba al grano, era diestro en el oficio, limpiaba rápidamente y con idoneidad el parabrisas delantero y trasero. Fue Manuel el hombre que invento este oficio en los semáforos. El agua color negruzco se chorreaba por el capó y lo ensuciaba, igual sucedía con los vidrios traseros, cosa que a los conductores en su mayoría irritaba. Después de su urticaria acción, reclamaba unas pocas monedas, que muchos conductores con desprecio y desdén le dispensaban. Paralelo a todo lo anterior, surgía un serio problema: en el afán de abordar el siguiente vehículo esto lo inducía a dejar el oficio incompleto: a veces dejaba el capó sucio y la puerta trasera del baúl igualmente mugrienta, esto era generador de conflictos entre Manuel y el conductor.

El Manuel, acosó y bravío tanto a los conductores que se detenían en ese semáforo, hasta que cayó en el natural abuso y dio con el que era: un conductor más bravero que él. Un día el "Traqueto" amaneció de mal genio y posiblemente "enguayabado", cuando Manuel levanto las plumillas del lujoso automóvil este se bajo enfurecido de su carro de alta gama y lo acostó de tres certeros balazos, que envió a Manuel a gozar de las mieles del infinito azul: un tiro se lo pego en la cara y dos en el pecho. Manuel rendido beso el pavimento, convulsionaba fuertemente, se retorcía, botaba sangre por boca y nariz y sin que nadie lo auxiliara murió. El rio de sangre corría hacia el sumidero más cercano, el conductor del vehículo de alta gama, impávido siguió su marcha como si nada. Nadie vio nada. -¡Toma pa' que respetes ois!- dizque dijo, acto seguido, desenfundo su pistola 9 milímetros y la descargo sobre la humanidad del desventurado Manuel, nadie lloró, nadie denuncio, había llegado la "manda a callar", había llegado la justicia arbitraria y callejera, habían asesinado un "Manuel" y la desechable vida de Los Manueles, para muchos no vale nada.. El hecho ocurrió precisamente en el semáforo de la Autopista Sur con la Luna, Barrio Junín, donde nació este oficio, que hoy un ejército de “Manueles” caleños y venezolanos, sin ningún horizonte lo practican, recurren al invento de Manuel que no alcanzo a dejarlo patentado.

Limpiar Parabrisas de vehículos es la única opción que tienen muchos jóvenes para conseguir unas cuantas monedas para su sustento, es lo que queda del inclemente capitalismo voraz, insensible y frio como el tempano de hielo. Es la inequidad que se hace presente en un modelo injusto, obsoleto y degradante. Luego se preguntan del por qué tanta delincuencia, si los "Manueles" no gozan de oportunidades.

German Peña Córdoba
Arquitecto Univalle.

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