Reflexión Dominical, 26 de julio de 2020

25 de julio de 20200 COMENTARIOS AQUÍ


(mateo 13, 44 - 52)

El Reino de Dios y las comparaciones. Jesús siempre usa un lenguaje sencillo y cercano para quienes lo escuchan; usa figuras tomadas de la vida diaria y del trabajo de las personas; su enseñanza siempre es clara para que quienes escuchan su predicación, estén en actitud de comprender los misterios del Reino de Dios. Hoy nos presenta tres bellas comparaciones para ayudarnos a comprender qué es el Reino de Dios: el tesoro, la perla y la red. Podemos afirmar, en síntesis, como nos enseña Benedicto XVI, que el REINO DE DIOS es una persona: JESÚS EL SEÑOR. Por lo tanto, si el Señor es el Reino, Él es el tesoro escondido, es la perla más preciosa y es la red lanzada, o sea, Palabra pronunciada para que muchos escuchen y crean. Nos debe alegrar sobremanera saber que el Reino de Dios está dentro de nosotros (Lucas 17, 20-22) y, por lo tanto, Él es el verdadero tesoro de la existencia. De aquí podemos sacar una conclusión práctica y noble: si el Bautismo nos dio la presencia del Señor y Él es mismo Reino de Dios, quiere decir que donde vayamos, siempre estará Él en nosotros y con nosotros; nunca estamos solos, jamás Él nos desampara, jamás Él nos abandona.

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En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entienden bien todo esto?»Ellos le contestaron: «Sí.»Él les dijo: «Ya ven, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo

¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

P. Rodrigo Gallego Trujillo

Párroco de La Catedral San Pedro de Buga
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