La alegría de hablar con el balón

22 de noviembre de 20200 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Guillermo Salazar Jiménez.

 Llegó como pocos a ser jugador del Real Madrid una vez se consagró goleador del mundial de fútbol Brasil 2014, convertido en ídolo de la selección colombiana. Con solo 19 años James Rodríguez fue contratado por Oporto de Portugal y con 22 pasó por el Mónaco de Francia para arribar al Real Madrid en 2014, con 23 años.

  Edad productiva para el fútbol pero aún en formación como persona. “Ver de nuevo lo antes visto casi siempre implica ver ángulos no percibidos. La lectura posterior del mundo puede realizarse de forma más crítica, menos ingenua, más rigurosa”, lo dijo Paulo Freire, pero parecen palabras de Carlo Ancelotti, entrenador de James en el Everton de Inglaterra.

   La formación en instituciones educativas tradicionales se parece a equipos que hacen futbolistas apáticos y poco solidarios, impasibles con el espectáculo y complacientes por el dinero. Afortunadamente James encontró en Ancelotti al maestro que lo entendió como atleta y persona, contó con la suerte como pocos estudiantes que se encuentran con maestros indiferentes al diálogo abierto y respetuoso, y a la ausente formación en valores humanos.

  Los estudiantes que se sienten escuchados y protagonistas del proceso de aprender y enseñar, James río en 2017 cuando se encontró con Ancellotti en el Bayern y goza el fútbol ahora en el Everton. Seguramente James acepta este ambiente de confianza para enfrentar problemas, reconocer sus potencialidades, valorar sus éxitos y capacidad autocrítica de errores, logros advertidos en la selección Colombia en su papel de líder dentro la cancha, pidiendo y entregando el balón donde mejor puede ir y sintiéndose que hace parte del equipo y del país.

  Alberto, hijo del médico Ochoa Uribe, reconocido como el mejor técnico y maestro del fútbol colombiano, decía que “papá siempre se preocupó por el jugador, pero también por el hombre, por la persona. Su trabajo no radicaba solo en los jugadores como atletas, sino en la mente de ellos como seres humanos”. Por ello, entendidos del fútbol afirman que James es diferente en la selección, lo es porque le brindan la confianza necesaria para correr feliz con la pelota pegada a sus pies, porque lo dejan dialogar con el balón durante el partido y añorarlo volver a ver en el próximo encuentro, esencia de su profesión y amigo fiel en triunfos y derrotas. Como la derrota humillante contra Uruguay y Ecuador pero James recuperará su alegría y valor para conducir a la selección.

  James tiene el dinero suficiente para vivir cómodamente el resto de su vida, pero la alegría con la cual habla con el balón no tiene precio. Alegría que Ancelotti explota y que James, con sus goles y mágicas asistencias, transmite a millones de hinchas de Colombia y del mundo Lo pronostica César Vallejo: “Algo te identifica con el que se aleja de ti, y es la facultad común de/ volver: de ahí tu más grande pesadumbre./ Algo te separa del que se queda contigo, y es la esclavitud común de/ partir: de ahí tus más nimios regocijos”.

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