Palabras, palabras, tan solo palabras

7 de diciembre de 20200 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Germán Peña Córdoba

   En contravía a los hechos notorios, acaecidos hace más de un cuarto de siglo y que hoy son historia, como lo fueron: la caída el Muro de Berlín, la desaparición de la URSS, el ascenso de la China capitalista, la muerte de líderes como Fidel Castro, Hugo Chávez, contrario a toda esta dinámica de cambios severos, nos quieren hoy asustar con una fantasmagórica palabra: "Neo comunismo". Lo fáctico, se contrapone a lo que nos quieren inútilmente inocular. Con la elemental y rebuscada palabrita se están realizando ingentes esfuerzos, para posicionarla como nuevo miedo, en el mercado electoral Colombiano. Los medios de comunicación, construyen seudorealidades, crean matrices de opinión y lo que llaman "opinión pública" es direccionada a su antojo. La mentira está a la orden del día: Ayer fue el desgastado "Castro chavismo", hoy es el "Neo comunismo".

    El invento de la palabra "Neo comunismo", ya comenzó a circular y su pronunciación es pegajosa como obviamente se pretende que sea, pero a esto le resulta un evidente problema: nació semi-muerta y es imposible revivirla con respiración boca a boca o electrochoques, el invento, nació sin un sólido sustento en el terreno de lo real. Esperamos no caer en el engaño reiterado y mañoso, porque la fantasía de asustar incautos y ejercer el control social electoral que necesitan, ya debutó en sociedad, con miras al 2022. El cuento chino, es hijo legítimo del otro bobo cuento llamado "Castro chavismo" que efectivamente logró asustar incautos. La vacua palabreja, traspasó las fronteras patrias y sin éxito se infiltró fallidamente en la campaña Trumpista. No se logró el objetivo, por el cual "pusieron toda la carne en el asador". La cuenta de cobro, de parte de los Demócratas en el poder, no se hará esperar y llegará en el momento menos pensado. ¡Grave!.

   La narrativa montada con la palabra "Neo comunismo" no va de la mano de las realidades acaecidas en los años recientes, que proporcione credibilidad al Frankestein creado en el laboratorio de la falacia, sino que va, con las estulticias con que tradicionalmente han pretendido engañar a una mayoría crédula y correligionaria de la secta política. La palabra en cuestión, no es creíble ni sólida porque, hechos históricos como la caída del muro de Berlín que separaba las dos Alemanias y todo lo que simbólicamente significaba, se cayó hace 25 años, hoy ya no existe. La disolución de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, la ocasionó la Apertura o Glasnost través de la Perestroika de Mijaíl Gorbachov, este hecho histórico se dio hace más de 30 años (1985-1991), hoy, la URSS ya no existe, China vive bajo una economía de mercado, donde es permitida la propiedad privada y solo queda como expresión de Comunismo, el sistema de Partido Único, Fidel Castro icono de la Revolución Cubana era inflexible y dogmático en su doctrina, con la dinámica de los tiempos le tocó flexibilizarse y abrir un poco, lo que era ortodoxo y absoluto; en su caso, la Biología hizo su paciente trabajo, y Fidel murió. Hugo Chávez, también se mudó de Barrio: murió prematuramente; su heredero Nicolás Maduro, vive acorralado por las asfixiantes medidas del bloqueo, que causan invivibles sufrimientos a sus connacionales.

   En este contexto, lo más representativo del Comunismo en el mundo, mutó de la dictadura del proletariado, inflexibilización y abyección dogmática, a políticas aperturistas del mercado y disminución del tamaño del estado a través de privatizaciones, lo que significó Neoliberalismo puro... No siendo esto lo ideal es lo real, y hoy toca adoptar mecanismos de adaptabilidad, que garanticen la supervivencia en un implacable mundo Neoliberal expresado en un inmoral capitalismo salvaje, que solo nos libra de él, una social Democracia. En Colombia, la palabra Comunismo o Socialismo la usan los inoculadores del miedo, como arma de dominación política. Necesitan, aferrarse a algo que les facilite la manipulación de masas, que son proclives a ser fácilmente engañadas y manipuladas sin mayor esfuerzo.

   Producir miedo es el arma predilecta y electoralmente les funciona. La política se convirtió en el arte de producir miedo, avasallar y eliminar con mentiras al contrario. No existen propuestas concretas, ni programas específicos, los electores en su gran mayoría no poseen conciencia crítica, la política en Colombia solo se limita, al manejo de unas emociones y unos amores pasionales profesados a caudillos de ocasión, que tienen el anhelo permanente de perpetuarse en el poder. Pero de ideas cero. No entiendo porque critican a Venezuela si en esencia es lo mismo. Eso nos da la idea del miedo, que se le tiene al cambio que se avecina, entonces les toca pregonar fantasías en un mundo donde impera las Fast News. Parece que no les queda otro recurso distractor para manejar psicológicamente las masas. Se agotaron las mentiras, para mandar a votar "enverracados"

   Las palabras van, las palabras vienen y se originan en hechos simples que se catapultan encontrando en los medios, la caja de resonancia que se encarga de su efectiva difusión. Cuando Juan Carlos Echeverri Garzón, Ministro de Hacienda y presidente de Ecopetrol del Gobierno de Juan Manuel Santos, quiso la explicar la equidad que ofrecía, el hecho de reformar las regalías, trajo a colación el hecho metafórico de la distribución equitativa de la mermelada, en la superficie de una tostada. Con el tiempo, el inocuo propósito de Juan Carlos Echeverri, el ex procurador Alejandro Ordóñez Maldonado, lo refirió como "Mermelada" a lo que tradicionalmente se llama Lentejismo (venderse por un plato de lentejas). El término se popularizó y se posicionó en los medios. Ahora, todo lo que se refiere a soborno, le dicen "Mermelada".

   Igual sucede con el término "Castro chavismo" y el término "Mamerto". Todo aquel que manifieste progresismo o ideas de avanzada, es etiquetado peyorativamente con el término "Mamerto". El término "Mamerto" es viejísimo, pero ahora lo revivió de manera deformada, María Fernanda Cabal. En los años 70s', se le decía "Mamerto", al estudiante de ideas Socialistas moderadas, con tendencia pro-soviéticas, otros del ala radical eran los Maoístas.

   Por lo general, el Mamerto era un muy buen estudiante, necesariamente de ideología izquierdista, cerebral y ponderada. Pero, definitivamente, el término nació en la dirigencia del partido Comunista colombiano (PC), y su significado coloquial se origina, porque el PC tenía entre sus miembros tres dirigentes, cuyos nombres terminaban en "Erto": Gilberto, Humberto y Alberto. Por afinidad sonora, le pusieron el Partido de los "Mamertos", que en el Ecuador significa persona de escasa inteligencia o escasa habilidad

   Muchos son los términos que aparecen de manera espontánea y que enriquecen nuestra lengua, por fuera de la ortodoxia idiomática, otra cosa es la perversidad, que se deriva de su utilización con fines políticos electorales, non sancta…

 German Peña Córdoba

Arquitecto Univalle


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