El amigo fiel en el año de los libros

6 de enero de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Guillermo Salazar Jiménez

   El último día de este fatal año 2020 reflexionó sobre la falta de los abrazos y de las despedidas familiares, también sobre los mensajes de texto recibidos que transformó en antídoto contra la soledad. Pensó que era necesario agradecer al amigo fiel e incondicional, aquel que permaneció a su lado, de día o de noche, que acompañó tristezas o alegrías en las semanas y los meses de la pandemia. Reconoció los días que pasó sin sentir demasiado el peso del encierro teniéndolo presente: El libro, amigo fiel.

   Tomó prestada la estrategia de Sherezada en Las mil y una noches, quien inventó una historia después de otra durante las mil noches, evitando la muerte por su esposo, el rey,  para soportar y entender el encierro obligado. En sus manos, un libro tras otro le permitió sentirse partícipe de los mensajes, frases, historias y enseñanzas en un universo sin fin que lo reconfortaron con la vida.

   El libro, amigo fiel, lo llevó por caminos diversos, con personajes de sentimientos encontrados, que afianzaron su capacidad para soportar la pandemia e iluminaron su proceder futuro. Voltear cada página la consideraba como un saludo del autor que extendía con su imaginación para liberarse del tedio de las noticias sobre contagiados y muertos.

   Mientras la mayoría de la gente estaba pendiente de las vacunas para enfrentar el coronavirus, él leía convencido como Borges que “de los instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo…Solo el libro es una extensión  de la imaginación y la memoria”.

   Por el libro conoció la realidad de la pandemia para trasladarse a otra donde aprendió nuevas experiencias, imposibles de experimentar de otra manera, que le permitieron atreverse a pensar diferente y amar de otra manera. El libro, amigo maestro, le enseñó al permitirle, como lector, aprender con la independencia que le negaron las instituciones escolares.

   Pensó que los libros esperan ser leídos, pues como buenos amigos están siempre dispuestos al alcance de nuestras manos, y los autores seguramente se alegrarán cuando reímos o sufrirán cuando nos conmovemos. El papel y la tinta tienen un costo comercial, el contenido del libro no tiene valor porque depende de lo que representa para cada lector. Lo expresa Octavio Paz en Entre irse y quedarse: “Todo es visible y todo es elusivo, / todo está cerca y todo es intocable. / Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz/ reposan a la sombra de sus nombres”.

   Maravillado consideró al libro como un amigo que viene cuando él lo requiere el tiempo que desea, sin importar la hora ni las disposiciones sobre la pandemia. Valoró el poder que encierra el libro para transformar conciencias y corazones, definitivamente “Un libro es una prueba de que los seres humanos son capaces de hacer magia”, Carl Sagan.

   Cerró el libro que terminó de leer para aplaudir a Thomas Carlyle con quien aprendió que “los libros son amigos que nunca decepcionan”.

 


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