El centrismo como refugio y opción

8 de febrero de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Alberto Ramos Garbiras (*)

   Ahora con más premura y febrilidad todos los políticos que no tienen un espacio concreto en la derecha o la izquierda del espectro político y que puedan quedar out ,fuera de lugar o desubicados en las próximas elecciones, ven en el campo del centro político (el centrismo), la opción para competir; temen que ocurra algo parecido al 2018 donde la polarización social, o crispación insuflada o animada por los mismos políticos de la extrema derecha, radicalizó a la población votante alrededor de dos candidatos : el que dijo Uribe, y el que Petro creó: el mismo. Los otros candidatos fueron licuados en la primera vuelta electoral porque construyeron un Centro político tardío con tres vertientes Sergio Fajardo, Humberto De la Calle y Germán Vargas Lleras).

   Hoy si el centro político quiere ser competitivo debe llegar unido al año 2022 a través de una consulta interpartidista agotando primero un periodo de acercamientos para encontrar las afinidades y definir otras formas de selección previas. La atomización del centro político por las variadas candidaturas presidenciales, sino se aglutinan, impediría ganar a cualquiera de esos posibles candidatos (Fajardo, Jorge Enrique Robledo, Rodrigo Lara, Juan Manuel Galán, Roy Barreras, Alejandro Gaviria, Juan Fernando Cristo, Antonio Sanguino y otros); solo serviría para perder y allanarle el camino a la derecha que, llegaría a la segunda vuelta a disputarse la presidencia con quien cope el espacio de la izquierda.

    Si el centro político se conforma y los apetitos con las aspiraciones individuales se manejan sin gula, podría pasar a la segunda vuelta electoral el candidato de la unión del centro político o centrismo, que tendrá más opción de alianzas multisectoriales en la segunda vuelta que cualquiera de los otros dos. Crear una fuerza política de centro requiere mucho dialogo, fijación de linderos ideológicos, un programa político amplio, pero de consenso entre las corrientes políticas que concurran y aspiren a obtener un gobierno colectivo para desprender de ese programa la gobernabilidad y las políticas públicas a desarrollar. Requiere estar dispuesto a declinar la aspiración principal para ser consciente de la gobernabilidad subsiguiente, en aras de recuperar la Democracia colombiana deteriorada y fracturada por los manejos indebidos desde los entes territoriales y los mismos saqueadores del Estado enquistados en todas las instituciones. El centrismo quiere decir no ubicarse en los extremos, pero esto no exime el compromiso con las necesidades del país, deben resolverse y no titubear en el momento de las acciones, simulando ejecutar con ambigüedades.

   Los diferentes líderes que asumen pertenecer al centro político buscaran un mecanismo de selección para presentarse unidos en las elecciones del año 2022, tal vez una consulta como procedimiento electoral donde concurren los electores libremente (pero sin carnetización) y se apoya al ganador. De todos los procedimientos este puede ser el más efectivo pese a las interferencias. La encuesta también es atractiva, pero puede ser manipulada, igual que las convenciones o los colegios electorales.

      Las posiciones de izquierda, derecha y centro tienen matices; estas derivas se comprueban en los momentos de tomar decisiones de apoyo o rechazo a una política pública, o cuando se vota un proyecto de ley, etc. Existe la ultraderecha y la derecha moderada; la izquierda radical, la izquierda progresista, la izquierda socialista, la izquierda comunista; existe el centro-derecha, el centro-centro, el centro-izquierda, en Colombia hay quienes se proclaman el centro liberal socialdemócrata, hasta el mismo presidente de la república que pertenece a un partido de derecha dijo recientemente que él es de centro-extremo. Todos esos son matices, pero a la hora de las definiciones trascendentales todos los centros se inclinan hacia la derecha, menos el centro izquierda. Por observación de esa conducta en otros países, por estudios comparados sobre comportamientos de partidos de centro eso ocurre, desencantando los variados centros a la población politizada de la nación que ven al final una almáciga de resinas con las derechas en los matices ambivalentes de esos centros rotatorios. Por esta razón para el año 2022 la opción de cambio en Colombia para los que rechazan los extremos, es un bloque de partidos y movimientos que se alinderen en programas de centro -izquierda.

    El centro político entonces, depende como se mueva o componga el espectro político en cada país, en cada etapa histórica de transformación o involución de los partidos políticos, y de esta forma se puede ubicar y describir quienes se ubican en medio de los dos extremos. Los partidos políticos se ubican y pueden identificarse por la ideología que tienen, portan y fortalecen; por las acciones, defensa de los derechos, posturas que asumen y ejecutorías que puedan mostrar. No solo por los discursos y lemas que pueden ser acomodaticios.

    Para algunos el centro político son los que no tienen militancia en los extremos; se hartaron y desencantaron con la inamovilidad de esos partidos;  o se han retirado de los  partidos porque riñeron con miembros de las cúpulas; no tienen opción porque no pertenecen a la cúspide o rosca de esos partidos con mayor posicionamiento; los han reciclado, o porque son una élite moderada de profesionales de la política que son impolutos o se creen impolutos, y quieren organizar una fuerza política nueva.

    El deterioro de los partidos políticos en Colombia, ya no solo los del bipartidismo decimonónico, sino también los más recientes surgidos en estos 30 años postconstitución del 91; ese deterioro de la constelación de partidos disfrazados de “nuevos” (excepto el Polo Democrático, el Partido Verde y los cristianos neoconservadores), se ha registrado por la conducta de sus líderes, por no cumplir con las aspiraciones de la gente convocada a esos proyectos, por la corrupción extendida, por las famiempresas electorales montadas, por la falta de solución a los temas que resuelvan los derechos sociales incumplidos, y porque están dejando ahogar la Democracia con la misma desinstitucionalización de las tres ramas del poder público.

   Además, se espera que esa confluencia de corrientes políticas sostenga una alianza duradera mientras se resuelva la crisis. No necesariamente que se fusionen, aunque eventualmente puede resultar un frente amplio que se desdoble después en partido político. Pero esa no es la condición de la concurrencia al campo del centro político, es puntualmente lograr el Gobierno nacional para salir de la desinstitucionalización que hunde a la Democracia colombiana.

(*) Especialización en derecho constitucional, Universidad Libre; Magister en ciencia política de la Universidad Javeriana; PhD en Política Latinoamericana, Universidad Nacional (UNED) de Madrid España; ha sido profesor de derecho internacional y ciencia política en la Universidad Libre. Profesor de la cátedra derechos humanos, en la misma universidad.


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