Seleccionar antes que consumir información

14 de febrero de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Guillermo Salazar Jiménez  

     Carlos se sintió desanimado al comprobar que las guías y talleres diseñados eran respondidos por los estudiantes sin los análisis requeridos como universitarios. Defraudado leía ideas y opiniones distantes de fundamentos intelectuales. Pensó que las falencias encontradas en los estudiantes universitarios tenían sus raíces en la familia –contexto inmediato del proceso de aprender –, en las instituciones escolares, desde el prescolar hasta la universidad –contexto formal que diseña y aplica métodos de enseñanza--, y también tales falencias dependían del medio social –contexto que determina el sistema educativo --.

      Sofía, compañera de trabajo, aceptó tales comentarios. Agregó que, aunque los estudiantes pasan buen rato en internet para cumplir con las tareas, pierden cantidad de tiempo en lecturas intrascendentes y en navegar por páginas sin sentido. Leer bien no es tarea fácil, no basta repasar letras y mirar párrafos; como aseguraba Paulo Freire en La importancia de leer, que es necesario ir más allá de “un simple darnos cuenta de la existencia de una página escrita delante de nosotros que debe ser mecánica y fastidiosamente deletreada en lugar de realmente leída”.

     Leer bien es condición primaria para aprender a escoger la información, expresó Carlos, nuestro esfuerzo por enseñar a los estudiantes a seleccionarla debía ser una competencia pedagógica que comprometa al sistema educativo y no solo a la universidad, máxime con la necesidad de la enseñanza virtual.

     Sofía consideró que, con la imposición de la virtualidad, el uso de las redes era una realidad compañera del trabajo cotidiano de profesores y estudiantes. Que la infinita información dispuesta para el consumo es tan alarmante que sin capacidad para seleccionarla hará de los ciudadanos autómatas, incapaces de integrar conceptos y evaluarlos con el rigor necesario para aportar al desarrollo personal y social.

     Porque gastamos más tiempo en revisarla que aprovechar la extensa información para nuestro beneficio, conviene adiestrar a los estudiantes en estrategias de selección, confirmó Sofía. Que el propósito ya no es estar informados, sino disponer de información escogida para cumplir objetivos definidos, como el de avanzar el conocimiento. Aseguró que la selección de la información es una cualidad que se desarrolla en la práctica; también una habilidad que se aprende por medio de un proceso sistemático.

      Opinó Carlos: Filtrarla, como dirían muchos, tiene que hacer parte de las competencias pedagógicas modernas, si deseamos que la consulta se convierta en disciplina intelectual y no en simple pasatiempo. Capacitados los profesores y estudiantes para seleccionar la información seremos capaces de evitar el consumismo informativo que apaga iniciativas y frustra pensares; como decía Freire para “abrir los ojos a la exploración de su propia realidad, de la que muchas veces solo tiene nociones o simplemente ignora como resultado de una cultura acrítica impuesta históricamente”.

      Dado que para Carlos y Sofía era necesario discutir sobre el tema, encabezaron las nuevas guías con Mario Benedetti, en Elegir mi paisaje: “Si pudiera elegir mi paisaje/ de cosas memorables, mi paisaje/ de otoño desolado,/ elegiría, robaría esta calle/ que es anterior a mí y a todos”.

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