Jorge Restrepo: artista multifacético

30 de abril de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

Por: Alberto Ramos Garbiras (*)

  La Casa de la Cultura de Sevilla (Valle) y la Alcaldía Municipal, en el marco de las fiestas conmemorativas del cumpleaños número 118 de esta municipalidad, rendirá un homenaje al artista sevillano, conocido ampliamente por ser el ilustrador de la Revista Semana desde hace 8 años y por su destacada carrera dentro de las bellas artes a nivel internacional, ha realizado exposiciones de su obra en muchos países de América y Europa, obtenido una serie de reconocimientos, nacionales e internacionales, por su labor artística; mención especial en el XII Festival Internacional de Caricatura Cartoon Rendón; segundo puesto en la XV bienal de Humorismo Gráfico en San Antonio de los Baños, Cuba; primer puesto en la categoría de caricatura personal en el Cartoon Rendón de 2008 y 2011.

 Usualmente un artista se aplica y especializa en un solo género y una corriente o escuela de expresión: Pintores, dibujantes, escultores, etc... Y tratándose de la caricatura mucho más, por ejemplo, Osuna siempre en El Espectador ha trabajado con los mismos trazos que son identificables por sus seguidores; Matador, en El Tiempo tampoco cambia las líneas de expresión y sus formas; Luisé en El País de Cali, lleva más de 35 años delineando personajes con las mismas formas de trabajo; muchos así lo hicieron: J.M. Espinosa, Uscátegui, Pombo, Gómez Leal, Lisandro Serrano, Pepón, Alfredo Greñas, Rendón, y otros.

 En el caso de Jorge Restrepo Hernández, podemos observar una artista polifacético, pintor, ilustrador, caricaturista, muralista y retratista. Ya en el campo de la caricatura y la ilustración uno lo puede identificar por la perfección de las líneas, sin vulgarizar el rostro del caricaturizado sorprende la similitud de la persona y finamente le imprime humor, sin mordacidad, pero si con aguda inclinación para denotar que papel desempeña en la sociedad o en ese momento que va a ilustra un artículo de prensa o un análisis internacional. Cuando hace retrato-caricatura es más complejo su arte porque sin deformar o exagerar en los rasgos, el caricaturizado/retratado se parece mucho pero el sincretismo que logra deslumbra por la finura del trabajo en una mixtura que estampa al personaje con más rasgos similares que lo destacan. El resultado puede ser burlesco, divertido, sin ser mordaz ni virulento, pero si urticante. La caricatura ha sido definida como una pieza exagerada de la persona, y algunos la han llamado arte/retrato. Todos los mencionados en el primer párrafo han sido caricaturistas de prestigio durante los siglos XIX, XX y XXI en Colombia, pero no han sido retratistas. El caso de Jorge Restrepo, por su destreza al combinar ambos géneros o fusionarlos, logra un resultado diferente, distorsionando sutilmente ciertas características.

 Quien busque información sobre Jorge Restrepo, ilustrador de la revista Semana durante 8 años, podrá encontrar datos de su prolífica obra artística en las plataformas digitales, para mencionar solo algunos datos, puedo resaltar que ha realizado exposiciones de su obra en muchos países de América y Europa, obtenido una serie de reconocimientos, nacionales e internacionales, por su labor artística; mención especial en el XII Festival Internacional de Caricatura Cartoon Rendón; segundo puesto en la XV bienal de Humorismo Gráfico en San Antonio de los Baños, Cuba; primer puesto en la categoría de caricatura personal en el Cartoon Rendón de 2008 y 2011. Igualmente, ha publicado tres libros de dibujos, pinturas y caricaturas: Tuluá y el mundo, 2005, La gracia que uno tiene, 2008 y Restrepo caricaturas, 2013. Sus dibujos, ilustraciones y caricaturas han sido publicados en los periódicos El País de Cali; El País de España; El Tiempo de Bogotá; la revista Humoris Causa de México; Perrocolato de Perú; y, SoHo y la revista Semana de Colombia.

 El caricaturista-retratista Jorge Restrepo ha dicho en una entrevista a un periodista de Galicia (España) que este arte gráfico, “señala otras maneras de abordar la realidad, de interpretarla. Y por ese camino puede criticar, divertir, exaltar, castigar. Su pasión por el dibujo lo llevó a la figura humana, al retrato, y luego a la caricatura que libera de la tiranía de las proporciones reales, volviendo más verdadero al caricaturizado afirmando lo que es esencial en él”. En un intercambio de frases vía WhatsApp, el artista me dijo: Un amigo a esa mezcla de retrato/caricatura puede mejor llamarla retratura, y me gustó. En todo caso mi trabajo está en un punto medio entre el retrato y la caricatura. Aunque gran parte de mi obra se inclina decididamente hacia la caricatura. Me gusta explorar no solo la fisonomía, también incorporo el universo de los personajes, mi oficio es una manera de conocer, acotó. Le expresé que allí estaba el quid del trabajo artístico que el ejercía, conocer y estudiar a los personajes para poder incorporar mensajes que salen de sus gestos, o apoyarlos e incorporarles objetos como adminículos del mensaje.

Veamos dos caricaturas donde se cumple esta descripción que considero se acoplan a la frase que le escribí al artista. 1). En una caricatura sobre Jorge Eliecer Gaitán, lo estampa con el gesto que indica el grito famoso de “A la carga”, y en vez de la lengua al pronunciarlo, sale el brazo derecho desde su boca con una multitud adherida. La imagen refleja la frase clave de Gaitán: Yo no soy un hombre, soy un pueblo.  

2). Alejandro Ordoñez, ex Procurador General de la Nación, aparece vestido de monseñor con un gesto regañón, y un dedo señalador del cual sale fuego, tiene un rosario cogido a dos manos, y una Constitución marcada con una cruz. La caricatura tiene 6 indicadores que resaltan una personalidad parecida a la de Torquemada.

 La caricatura política es caricatura de opinión y sirve para motivarlas conciencias por el mensaje que dejan. El nivel estético de la caricatura depende de los trazos, los contornos, las siluetas, si el dibujo deforma demasiado pierde estética. Un dibujante puede logar asimilar y asemejar a un mandatario con un objeto o con un animal sin distorsionarlo del todo, dejándolo reconocible, y allí empieza la sátira delineada. La caricatura política denuncia al gobernante que se excede y con la síntesis de unas imágenes delineadas logra cuestionarlo; el arte bien trazado es transmitir el mensaje sobre lo que se le critica y logar que el público lo identifique. Puede ser una caricatura sardónica o una estampa de su trabajo público.

 La caricatura antes de que existiera la fotografía y el cine, sirvió para transmitir imágenes de los personajes que irían a ser cuestionados, llevaban las figuras y los contenidos, a veces sin textos explicativos, solo expresiones y gestos. En la misma medida que las técnicas del grabado avanzaron, progreso la caricatura y sus formas o modalidades. Desde el siglo XVI, gracias a la aparición de la imprenta descubierta por Gutemberg, s facilitó la difusión de dibujos que comenzaron a perfilar las caricaturas y se emplearon para comunicar la pugna y crítica que generó la proclama de Martín Lutero, para que la iglesia católica corrigiera, por esas sátiras, el rumbo de su conducta por los atropellos con las indulgencias y otras prácticas abusivas con los feligreses, esto conllevó a la realización de Concilio de Trento.

 Beatriz González, autora del libro “Historia de la caricatura en Colombia”, vincula a Jorge Restrepo como uno de los grandes en este arte, nos dice en su obra que, “La conciencia del poder de la caricatura política se originó en Francia; Stendhal lo ilustró en La cartuja de Parma (1839) al narrar cómo, durante la invasión de Napoleón a Italia, un joven soldado —el pintor Gross— con un retrato caricaturesco del tirano regional, contribuyó a derrocarlo. El romanticismo le otorgó a la caricatura en Francia un poder inusitado. Charles Philipon se inició en la práctica del recién difundido proceso de la litografía; fundó en 1830 el periódico La Caricatura y dos años después El Charivari.; desde este periódico asedió al gobierno de dos discutidos soberanos: Luis Felipe y Napoleón III. Descubrió a Daumier, Grandville, Gavarni y a un buen número de grabadores con quienes organizó la "armada de Philipon", y pasó a la historia por desarrollar la metamorfosis de Luis Felipe en forma de "una pera", y Daumier, por realizar con esa misma imagen las litografías que, según la opinión, tumbaron al soberano. Allí nació la verdad y el mito del poder de la caricatura.

 La caricatura política es desde entonces un sistema de lucha dirigido con virulencia contra personajes de la vida pública, con el ánimo de ridiculizarlos para corregir sus errores. Corregir con la risa es la fórmula más civilizada de educar; a diferencia de la caricatura que busca diversión a costa de los demás, la caricatura política usa la risa y el dibujo como un arma. La caricatura política, por su carácter ético, es un arte propio de la opinión pública, cuyo objetivo es agitar las conciencias. Su nivel estético ha planteado serias reflexiones, porque no siempre una buena idea se acompaña de un gran dibujo y viceversa; por ello se la ha definido recientemente como "la hija bastarda del arte y de la prensa".

 (*) Especialización en derecho constitucional, Universidad Libre; Magister en ciencia política de la Universidad Javeriana; PhD en Política Latinoamericana, Universidad Nacional (UNED) de Madrid España; ha sido profesor de derecho internacional y ciencia política en la Universidad Libre. Profesor de la cátedra derechos humanos, en la misma universidad.

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