Busca por dentro

15 de mayo de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Germán Peña Córdoba

     El día de ayer amanecí con deseos de caminar por mi ciudad, lo vengo haciendo como rutina de ejercicios. En Cali se ha puesto muy difícil abastecerse de gasolina, a raíz de esto, he desechado el automóvil y ando a pie. Ocasionalmente recurro a un taxi. El andar a pie tiene sus riesgos, pero también me ofrece muchas oportunidades, una de ellas es desarrollar mi capacidad de observación. Observo mucho las construcciones, las deconstrucciones y el ambiente urbano. Del barrio El Lido, salgo a la Calle 5ta, la arteria principal de Cali: observar la ruina en que quedo, la Estación de Servicio Esso de la carrera 44 con 5ta, impacta. Solo ruinas reposan en el sitio. Un huracán paso por ahí y arrasó con todo, era la Bomba más cara de Cali. Cuando el galón de gasolina en todas partes costaba 8.000 pesos, en esta estación de servicio valía 10.000 pesos. Todo era así. Ni hablar de la lavada del carro, el cambio de aceite o la desmontada, despinchada y montada de una llanta. Verla destruida y observar como la desvalijaron y sustrajeron hasta la última gota de gasolina de sus entrañas, no lo aplaudo, pero si recuerdo que ¡harto abusaron con los precios! Me cuenta un desconfiado y solitario hombre que permanece en el sitio, que no habrá servicio en lo que resta de este año.

       El daño sufrido al transporte masivo Mío me entristece, pero a la vez me pregunto: ¿Quién es el culpable?, sobre quien recae la responsabilidad. Las estaciones de la Calle 39, Santa Librada y San Bosco que son las que me encuentro en mi recorrido, quedaron vueltas añicos. En su restauración solo se salvará el "cascaron" que permanece en pie ennegrecido por el humo del fuego que las devoro. Cuando se culpa al "terrorismo vandálico", no se profundiza en sus causas, todo se queda en lo elemental y en la ligereza conceptual, casi nadie ve más allá de las narices y en coro gritan: ¡¡esos vándalos! Por supuesto que nadie desea vandalismo y menos el primer acto de vandalismo, que fue destruir El Proceso de Paz, eso fue antes de la destrucción de estatuas, sedes bancarias, locales comerciales y estaciones de transporte. Un gran acto de vandalismo institucional, causa de todos nuestros males hoy. Ni hablar del vandalismo que se ejerce desde el Congreso de la República. ¡¡Si quieres capturar vándalos ve al Congreso!

     Existe el terrorismo de estado, que también se involucra e interviene en estas acciones; otra de las causas, también puede ser la rabia incontenida y represada contra un estado ladrón, la necesidad de visibilizar la destrucción de símbolos que representan un sistema opresor, deficiente, injusto e inequitativo. Existen múltiples causas, que tratar de desentrañarlas me ocuparía mucho espacio. Solo los habitantes de la calle subyacen en las citadas estaciones. Los mal llamados  "desechables", son seres despreciados y socialmente desahuciados, ellos, con sus bultos de reciclaje al hombro, colonizan cualquier espacio que les proporcione sombra, algunos ya viven dentro de estas estaciones y terminan por llevarse el cableado estructural, el hierro, las láminas metálicas, lámparas y otras cositas; con el producto de la venta en la “Olla” del Barrio Sucre, logran finalmente satisfacer su apetito: bien sea de estómago o poder comprar sus anheladas "bichas" de bazuco.

Continuo con mi recorrido.

     Después de ver sobre la 5ta, cerca del Parque Panamericano, dos entidades bancarias (Popular y Occidente), en ruinas y saqueadas me pregunto: ¿Quién será más ladrón aquellos que las saquearon o don Luis Carlos su propietario. Llego al antiguo Parque de Los Estudiantes, el busto de don Pablo Manrique, emérito profesor de Educación Física de Santa Librada, permanece incólume, pero la escultura de JOVITA cuyo autor es Dieguito Pombo, sufrió severos daños en el tsunami del 28 de abril. Finalmente, aterrizó en “La Loma de La Dignidad", antiguamente conocida como “La Loma de La cruz".

     Cuenta la leyenda Caleña, que en su cúspide y de las entrañas de la tierra emergía la mano del Negro, con el puño cerrado, el cura del Barrio San Cayetano decidió que, para ahuyentar el espanto, se debía construir una gran cruz que exorcizarla el lugar. "La Loma de La Cruz" se convirtió en el sitio emblemático para la protesta y a ella acuden en convergencia, todas las movilizaciones que vienen de los nueve puntos de resistencia que tiene Cali. Un grupo numeroso de jóvenes muchachos, encapuchados y sin camisa, la tienen literalmente tomada, impiden con árboles caídos, bolardos arrancados del pavimento, señales de movilidad derrumbadas, el tránsito de automóviles sobre la Calle 5ta. Ellos, ellos son la primera línea de la resistencia. Si uno los analiza con atención, se ven dispuestos a todo, incluso dispuestos a morir.

  /Busca por dentro/ nos dice El Grupo Niche de Jairo Varela. Busca las causas de esta tormenta. No te quedes ahí repitiendo la palabra "vándalo", busca bien adentro, y encontraras causas profundas que desgarran el alma. Busca por dentro y encontraremos soluciones, No te quedes, en las cercanías ligeras, elementales y vacuas, que nos venden todos los días en promoción. 

Texto de Germán Peña Córdoba

Arquitecto Univalle

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