Estos jóvenes...

14 de junio de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

Texto de Lisandro Duque Naranjo

      Sea cual sea el desenlace de esta catarsis social, es obvio que las legiones de muchachos, misaks, nasas, sindicatos, trans, artistas, camioneros, madres, académicos, maestros, estudiantes, videoartistas, médicos y paramédicos, colectivos de género y diversidad, intelectuales, campesinos, parlamentarios, alcaldes, ¿falta alguien?, etc., que han puesto en vilo al país durante los últimos 47 días, no se podrían transar por menos de una negociación muy compleja y escalonada cuyo temario, ya a estas alturas, inevitablemente surtirá los programas de los candidatos a corporaciones, que será gente muy nueva, y desde luego, de los aspirantes a la presidencia de la República, para saber por fin quién es quién.

   Ya este Gobierno, aun proponiéndoselo, no alcanza a lograr un punto de inflexión como para obtener una pizca de credibilidad ante la marejada de repulsión que suscita. Pero si lo intentara, tendría, humildemente, que acatar las reglas del juego con que las mesas locales están funcionando. Y crear muchas más, y sin prisas, como si se tratara de una constituyente de barrios, municipios, colegios, universidades... ilusiones que se hace uno con un Gobierno que ignora lo sui géneris de su contrario, que, aunque carece de unidad individual de mando, además de lo desparramado que está por todo el mapa, justamente en eso tiene su fortaleza. El calendario electoral acosa, y los liderazgos anónimos que se han incubado en estas jornadas depondrán su nihilismo romántico y aterrizarán en algo menos metafísico. Y a negociar se dijo. Lo mejor de la nación los acompaña, pues nadie quiere quedarse por fuera de esta revelación. De resto, toda esta conmoción heroica, postergada por varias generaciones, que le han procurado al país, podría desgastarse, que es a lo que aspira el Gobierno para trepar exponencialmente la masacre. Las primeras líneas conocen la vibración de la calle y decidirán, o consultarán en sus asambleas (ahí no puede decirse “bases”), y si acaso se deciden por una negociación, que la propongan conservándose invictos y sin bajar la guardia. Si a este Gobierno le interesara el futuro, agarraría este problema con pinzas, y le ahorraría al país una próxima sangría de jóvenes, cuyos sobrevivientes prolongarían los saberes de la primera línea (es creación suya), a las nuevas generaciones urbanas, en proporciones mucho más épicas que las que se dieron a partir de los desaires a lo popular en el paro cívico del 77 y en la frustración del 85, cuando se propició el exterminio de la UP. Pero es que la UP nunca tuvo puntos de resistencia, ni internet. Se aprende.

    Hasta el momento, y con la rabia por tanta juventud muerta, esta generación de muchachos ya ha sacudido al país de su pasma. Y ha vuelto callejera un habla que ya existía, solo que confinada al ámbito de la academia: resignificar, resiliencia, ellas y ellos, empoderamiento, saberes ancestrales, tejido comunitario, memoria, territorio, solidaridad, huerta, olla comunitaria, cambio climático, amor por los animales, y, sobre todo, resistencia.

    Decía Octavio Paz que “cambiar el lenguaje no es cambiar al mundo, pero el mundo no cambia si antes no ha cambiado el lenguaje”. Y este cambio ya está hecho y los jóvenes de hoy en Colombia lo han logrado en lo oral, en lo visual, en lo corporal, en lo musical, en lo indumentario, en lo cultural y político, hasta marcar una línea roja frente a los armados que lloriquean por el pasado. 

Comparta esta nota :
Todos los derechos reservados
Alirio Acevedo Sánchez
 
Con el apoyo de : Alirio Acevedo Sánchez | Amparo López Otálvaro | Juan David Acevedo Jímenez
Copyright © 2015. Sevilla Valle del Cauca - | Webmaster Alirio Acevedo Sánchez | Todos los Derechos Reservados.
Creado por Creating Website Publicado por Mas Template
Con la tecnología Blogger