Renta Básica y Democracia

21 de junio de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

 Texto de Alberto Ramos Garbiras (*)

   El preámbulo de la Declaración Universal de los derechos humanos de la ONU, consideró que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales  de todos los miembros de la familia humana; y que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada de las personas; por ello consagró en los artículos  7 y 25 que, “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”. Y que, “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

       Si en la Democracia decide el pueblo y es un sistema para el pueblo, según el argumento liberal clásico; cómo es posible que Colombia un país de 21 millones de pobres, con 15 millones en situación de pauperización progresiva, en pleno tercer pico de la pandemia y en medio de un estallido social, se atrevan unos congresistas a entrabar la discusión legislativa para crear una Renta Básica que serviría lograr algo de equidad y justicia, como deber democrático. Esa renta básica no se necesitaría si en este país se cumpliera con proporcionar el pleno empleo que contempla el artículo 334 de la Constitución. En Colombia el solo hecho de la estratificación urbana para los barrios de menor nivel es un estigmatizador la geografía barrial, y el vestuario, otro diferenciador social: Otra marca de la pobreza. Y sin empleo, peor.

       La propuesta del ingreso ciudadano a manera de Renta Básica Condicional se presenta, así como una alternativa diferente de las políticas de transferencias de ingresos a las personas y familias hoy en vigor (familias en acción o familias guardabosques, o lo que se mantenga de ellas). Los actuales programas que pagan ingresos no tienen este mismo propósito, están condicionados al cumplimiento de ciertos requisitos debidamente certificados por la autoridad competente y no están integrados con el sistema tributario.

        La integración fiscal progresiva del ingreso ciudadano y familiar lo vuelve un instrumento potente para aumentar la autonomía económica de las personas y, por lo tanto, su autonomía para ejercer sus libertades políticas. En otras palabras, permitiría generar condiciones para alcanzar el ideal republicano de «libertad como no dominación», al reducir la interferencia del poder político y económico sobre las opciones de vida elegidas por las personas.

      Claro que debemos agotar primero el debate sobre los problemas del empleo en Colombia y la incapacidad del actual sistema de atender los nuevos escenarios de precariedad laboral e insuficiencia de ingresos, la extendida informalidad del rebusque, así como las trasformaciones de los mercados de trabajo que ponen en cuestión la posibilidad del pleno empleo.

       Las fuentes financieras para hacer viable económicamente la Renta Básica y darle sostenibilidad fiscal  pueden ser : dineros del sistema de participación; crear una tasa a las transacciones financieras para esta renta básica, los bancos deben aportar de sus ganancias al bienestar social de la población; cerrando las válvulas de la corrupción; simplificando  una larga lista de ayudas existentes que se pierden en las oficinas de bienestar social porque no las aplican sino que las desaguan; impuestos a las sociedades; impuestos a herencias existentes; impuestos sobre donaciones; modificación de los sistemas actuales del impuesto a la renta; al 20% más rico de la población se le podría imponer una reforma fiscal progresiva para financiar la Renta Básica. Todo esto se justifica por el alto grado de pobreza, desempleo y precariedad en que está sumida la población colombiana.

         En Alaska se creó existe una renta básica hace 43 años, la forma de financiarla se logró mediante una gran fundación semipública-semiprivada. En otros países del mundo, como Finlandia donde se implementó; en Holanda se ensayó en una ciudad. Lo destacable es que se están demoliendo las barreras culturales o mentales que hay en contra de la Renta Básica. La pandemia, el encierro y el hambre motivaron a muchos gobernantes renuentes para proponer formas de renta básica, algunos propusieron remedos miserabilistas. Todo el dinero que los evasores evitan pagar en impuestos es dinero que no irá a hospitales ni colegios públicos ni a justicia social. Se podría pagar una renta básica de una cantidad igual al umbral de la pobreza, como han mostrado distintos estudios tanto en la región vasca de España, o en Cataluña.

(*) Magíster en Ciencia Política (Universidad Javeriana); PhD en Derecho Público con énfasis en Política Latinoamericana, Universidad Nacional de Madrid (UNED- España); profesor de las cátedras: derechos humanos y derecho internacional, en la Universidad Libre.

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