Los Vaqueros (Serie)

20 de agosto de 20210 COMENTARIOS AQUÍ

 Capitulo II. Plaza de ferias de Sevilla: un monumento al pasado

 … “los vecinos dicen que allí en las horas de la noche se escuchan bramidos de ganado, relinchos de caballos, incluso comentan que han visto una manada de vacas con los ojos fosforescentes, caballos que exhalan candela por los hollares” …


Texto de Gustavo Noreña Jiménez

En la tierra fundada por Heraclio Uribe Uribe hubo muchos vaqueros, pues había grandes haciendas ganaderas, donde pastaba mucho ganado de la raza cebú, que llegaba de las ganaderías de la Costa Atlántica, en un comercio que se iniciaba en las sabanas de esa región, se reunía en la Plaza de Ferias de Medellín como gran centro comercializador y allí salían en camiones o en tren, rumbo a diferentes destinos en Caldas, Risaralda, Quindío y el Valle del Cauca. Cerritos, en Risaralda, tenía una plaza de ferias que movía por semana unas ocho mil reses; Cartago, movía unas ochocientas reses, y Sevilla también tuvo una gran plaza de ferias con mucho ganado, donde no era raro que un rico ganadero como Salomón Sterinberg, en un día de feria  comprara cien reses para engordar en su hacienda La Palmera; o don Gustavo Calle comprara otro tanto para su propiedad llamada La Barbora; o  su hermano don Jaime Calle, llevara muchas reses para pastar en sus haciendas como El Vesubio, San Fernando y Las Mercedes; o don Kiko Botero, llevara terneros de levante para engordar en su hacienda La Guaira; o don Jesús Jaramillo, comprara cien novillos para engordar en su hacienda de San Marcos.  Hoy ese movimiento febril ya no se ve, hasta el punto que la plaza de ferias ubicada en la vía a tres esquinas es un monumento al pasado, porque allí no llega una sola res; los vecinos dicen que allí  en las horas de la noche se escuchan bramidos de ganado, relinchos de caballos, incluso comentan que han visto una manada de vacas con los ojos fosforescentes, caballos que exhalan candela por los hollares y  jinetes con sus sombreros sobre una calavera, que van arreando el ganado con sus grito arre-a-e, arre-a-o y es vox-populi en el sector que esos vaqueros, son vaqueros fantasmas que en vida fueron muy malos y van arreando por siempre las vacas del diablo como castigo celestial.

      El Tren del Pacifico, Buenaventura a La Pintada, que se integró con el Ferrocarril de Antioquia, sirvió como eje conector para las ganaderías de la región y muchas reses fueron desembarcadas en la estación de Riopaila, y en la estación de Corozal, rumbo a la próspera Sevilla, las cuales eran arreadas a caballo, por los vaqueros sevillanos, desafiando la brisa, el hambre y el sol, recorriendo caminos polvorientos que no aparecen en la cartografía local, creando rutas que sólo conocían los vaqueros para conducir sus reses,  hasta haciendas como  El Tablazo; o a la Hacienda San Marcos; o a las haciendas en la zona de La Estrella y Totoró, como  El Porvenir, La Irlanda, La Indalia, La Bamba, La Selva, El Alcázar,  La Duquesa y Providencia. Las haciendas La Duquesa, La Providencia y San Gerardo, eran administradas por los Hermanos Redentoristas, quienes eran expertos no solo en el manejo del Seminario, sino también de ganados, pues a ellos les encantaba más las cosas del mundo terrenal que las cosas de Dios.  

     En la tierra fría también hubo grandes haciendas como Bremen,  El Cinabrio, Cristales, Varsovia, El Indostán, etc., donde no era  raro encontrar mil reses pastando en esos potreros, claro que el tiempo con su “desarrollo” lo cambió todo  y a las tierras frías llegó la multinacional  Smurfit Kappa, más conocida en Colombia, como Cartón de Colombia, y en toda esa región sembró pinos, eucaliptus, cipreses y hoy no se consigue leche, queso, ni mantequilla; en Facebook “El Rincón de los sevillanos” , escribió: “Miles de hectáreas que antes eran para la comunidad, veredas con escuela, Inspección de Policía, lecherías, tiendas, canchas de futbol y de tejo, hasta un restaurante se encontraba en la vía. Pasó de ser un lugar con ochenta y cinco viviendas a un paraje con una sola casa donde se guardan las herramientas y los agroquímicos de Smurfit Kappa.  La explotación maderera desplazó a los cientos de personas que administraban fincas, se ganaban sus jornales y vivían en un lugar espectacular. Les hablo de toda esa vía hacia Cumbarco y hacia Cristales que hoy es triste desolación”.

    En la zona plana de La Astelia, los Planes de Cuba y alrededores de la Hacienda San Marcos sus ganaderías se convirtieron en un mar verde de caña de azúcar, donde hasta el rio San Marcos y el Rio la Paila se secaron para alimentar los cultivos de la caña. Es el costo del “progreso”.

CONTINUARÁ…

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